A raíz de una denuncia realizada por el ex futbolista de Colo Colo, Unión Española, Everton y técnico de la Selección Chilena Leonardo Véliz, es que se han empezado a destapar una serie de anomalías en este centro de estudios. Pero como King Kong fuimos más allá y encontramos más irregularidades, que las expresadas por el “Pollo” en sus RRSS: “Un día fui al INAF y el rector me preguntó quién era yo y si era entrenador”. A partir de ahí Véliz comenzó el relato de un montón de situaciones que se viven al interior del Instituto Nacional del Fútbol. “Este señor Mihovilovic se ha mantenido en el INAF durante más de diez años, sorteando todas las presidencias posteriores a Sergio Jadue mediante una solapada manipulación política para eludir con éxito cualquier reemplazo y despidiendo a quién le haga sombra” prosigue el entrenador.
El INAF, es una corporación sin fines de lucro de la Federación de Fútbol, es decir, su función es promover un bien público, social, artístico o deportivo. Cualquier beneficio económico que genere la corporación se utiliza para financiar sus programas, actividades y objetivos, no para enriquecer a los miembros. La casa de estudios ubicada en Quilín recibe dineros de la Federación de Fútbol, la FIFA y la Conmebol. De inversiones poco. Pero el rector recibe cerca de 6 millones de pesos mensuales de sueldo.
Se implementó hace algunos años una sala de VAR para la labor de los estudiantes de árbitro. Nunca se utilizó a cabalidad y quedó abandonada. Se han realizado una serie de convenios con instituciones y municipios, con poco efecto o repercusión para los estudiantes, hace un tiempo se creó un canal audiovisual o radio por YouTube para difundir las actividades, que también desapareció. Es más, desde el año 2024, los alumnos de las carreras de entrenador y director técnico no cuentan con un lugar donde hacer sus trabajos prácticos, es decir una cancha. Esto porque la ANFP tuvo que restringir el acceso por imposición de la FIFA para cumplir con el cuaderno de cargos a causa del Campeonato Mundial Sub-20. A raíz de esto, los estudiantes son enviados a otros recintos lejos del INAF y por costo propio para complementar sus módulos.
Volvamos con “Pollo” Véliz y su experiencia. “Las irregularidades abundan; muchos docentes “entrenadores de fútbol” han sido contratados a honorarios llevando algunos 10 años con boleta y sin ningún beneficio social, como salud, aguinaldos, etc. En invierno -zona precordillerana- la calefacción se enciende en las salas a las 09:30 y se apaga a las 10:30 horas. Los profesores entrenadores de fútbol deben impartir las clases con parkas. Sin vestuarios adecuados donde los alumnos a veces tienen que cambiarse a un baño común”. Es más, algunos docentes han debido costear, con sus propios recursos, programas computacionales actualizados para impartir sus clases ya que el INAF no quiere invertir o no tiene dinero para el pago de licencias.
Hace algunas semanas cerca de 60 funcionarios decidieron crear el Sindicato de INAF, un tema que por cierto no cayó nada de bien al interior de la rectoría. Pocos quieren hablar, porque hay represalias.
La decadencia de INAF se arrastra desde hace años, algunos directores sabiendo que la mano venía difícil, sobre todo para mantener al Instituto con número azules, prefirieron renunciar. INAF se convirtió en un pagador de favores con la llegada de ciertos funcionarios de la ANFP que tomaron posesión en el lugar como, Andrés Alvarado o Jorge Aguilar, director de la ANFP, donde el INAF le asignó un sueldo de “asesor”. También la llegada de la hija de un dirigente de Santiago Morning que realiza labores de “comunicación” al interior de la casa de estudios. Y su tema más cuestionado al interior, la convalidación del título de entrenador extranjero ante una comisión examinadora. Un trámite sin contrapeso e inconsistente ya que el profesional que viene de Argentina, Uruguay o cualquier lugar viene con el tema zanjado por su club. Es decir, todo es un show académico.
Sigamos con Véliz: “Qué dirán esos antiguos directores del INAF como Pedro Morales(Fundador), René Reyes antiguo dirigente, que trabajó codo a codo con Abel Alonso, y que miraron y dirigieron este edificio como un lugar donde muchos jóvenes apasionados por el fútbol podrían cumplir sus metas. Una carrera de fácil acceso sin mayores exigencias. Sin embargo, hoy existe un sistema de licencias para entrenadores que deben pagar (Clase A y B de Conmebol), y así continúa el negocio a diferencia del esfuerzo personal y económico de los entrenadores nacionales”. concluye el “Pollo”.