Los octavos de final vuelta entre la Universidad de Chile e Independiente en Avellaneda marcaron un antes y un después en la relación de Michael Clark. Desde ese día el presidente de Azul Azul agarró una bandera cual René Orozco con mensajes directos a los fanáticos de la U: “No están a la altura, yo creo que es una muestra, una deshumanización de lo que pasó”, dijo la noche de la tragedia.
Los hinchas azules lo comenzaron a mirar con ojos distintos. Pasó de ser pifiado constantemente a incluso ser solicitado para fotografías con algunos forófos en una demostración del cariño de la gente. Eso de la mano del avance en la Copa Sudamericana alimentó sus ganas de populismo. "La Federación Peruana de Fútbol le suspendió el partido a Alianza Lima, eso es apoyar y eso es lo que yo, humildemente, hubiese esperado de la ANFP. No entiendo cuál es el afán de jugar la Supercopa el día domingo", dijo sobre la realización del trofeo que luego le ganó a Colo Colo.
Ante los rumores de la salida de Gustavo Álvarez apuntó que "muchos de ellos vienen de gente que no es de la U, para qué decirlo, es colocolina, muchos periodistas incluso se prestan para esto. Periodistas que dicen ser de otros clubes como Magallanes, Rangers, Antofagasta; todo el mundo sabe que son del Colo”. La guinda de la torta fue frente a la UC, en la que disparó que a Pablo Milad y la ANFP “le importa un comino los jugadores; no le gusta que a la U le vaya bien”.
Una cortina de humo que tapa lo que en verdad fue una gestión nefasta al mando de los azules. Asumió en octubre del 2021, mismo año que La Calera estuvo a punto de enviar a la Universidad de Chile a la primera B. Un arranque estrepitoso que se repitió en 2022 con los azules quedando apenas 3 unidades sobre la línea del descenso. Para 2023 las cosas irían algo mejor, con una primera rueda que los tuvo incluso en el primer lugar, pero al final la realidad sería más fuerte: la U quedó fuera de todas las copas internacionales.
En 2024 la llegada de Gustavo Álvarez fue un buen impulso y los resultados llegaron. En el campeonato nacional fueron punteros durante largo trecho del año, aunque perderían la diferencia de 10 puntos con Colo Colo, en uno de los campeonatos más apretados de los que se tenga recuerdo. En Copa Chile conseguiría su primera corona al mando del club.
En 2025 el escenario fue similar. La U volvió a Copa Libertadores cumpliendo un papel competitivo, quedando en la tercera plaza superados sólo por Botafogo y Estudiantes de la Plata, sumando diez puntos en 6 partidos. En Copa Sudamericana están ad portas de jugar la vuelta frente a Lanús, su gran caballito de batalla en un gestión más que cuestionable. En el torneo local luchan por rascar uno de los cupos para la Libertadores 2026.
Eso dentro de la cancha, porque fuera de ella los problemas se multiplican. El vínculo que existe con Victoriano Cerda y la enorme cantidad de fichajes cuestionables desde Huachipato es una sombra constante en el CDA. También la lupa de la CMF sobre Sartor, la operadora de fondos que compró las acciones de Carlos Heller de la mano de Michael Clark. Una posible sanción sigue estando en el aire con las penas del infierno que podrían caer al mandamás azul.
Pero los mensajes a la barra contienen, por ahora, todos los malestares del verdadero fanático de Universidad de Chile. Este 2025 el cuadro estudiantil llegará a ocho años sin conseguir una corona en la primera división, la peor racha desde que volvió a la categoría. Eso será otra mancha en una gestión cuestionable, en la que no se puede tapar el sol con un dedo.