La crisis de Universidad de Chile suma un nuevo capítulo fuera de la cancha. En medio de los cuestionamientos tras la caída ante Ñublense —el primer gran tropiezo del ciclo de Fernando Gago— se conoció una silenciosa reunión entre la dirigencia de Azul Azul y el jefe de la Comisión de Árbitros, Roberto Tobar, un movimiento que vuelve a instalar el foco en las decisiones arbitrales en un momento especialmente delicado para el equipo.
El encuentro se produce luego de una seguidilla de reclamos formales por parte del club, que ha manifestado su molestia por distintas jugadas polémicas en las últimas fechas. La dirigencia sostiene que ha sido perjudicada en varios partidos, elevando el tono contra el arbitraje y apuntando directamente a la conducción del estamento.
Sin embargo, el contexto en que aparece esta reunión resulta imposible de separar del momento deportivo. La derrota ante Ñublense no solo dejó controversias arbitrales, sino que expuso nuevamente las limitaciones futbolísticas del equipo: escasa generación ofensiva, problemas para sostener el ritmo del partido y una identidad de juego que todavía no logra consolidarse bajo el nuevo cuerpo técnico.
En ese escenario, la ofensiva contra el arbitraje comienza a instalar otra lectura. Más que un hecho aislado, la reunión con Tobar se interpreta como parte de una estrategia que busca tensionar el ambiente y trasladar el eje de la discusión fuera de la cancha, en un momento donde las críticas apuntan con fuerza al rendimiento del equipo.
No es la primera vez que la dirigencia azul toma este camino. En semanas recientes ya se habían registrado episodios de confrontación con el estamento arbitral, reforzando un discurso que posiciona a los jueces como un factor determinante en la pérdida de puntos.
El problema para la U es que, más allá de las polémicas, los números y el funcionamiento siguen dejando dudas. El equipo no logra imponerse con claridad, carece de regularidad y no ha mostrado una evolución evidente desde la llegada de Gago, elementos que explican en gran medida su irregular arranque de temporada.
Así, mientras el debate se instala en torno a los arbitrajes, la discusión de fondo permanece intacta. Universidad de Chile sigue en deuda en la cancha, y la reunión con Roberto Tobar, lejos de cerrar el tema, vuelve a abrir una interrogante mayor sobre el rumbo del club en este inicio de proceso.