No le vino bien a Alejandro Domínguez y su sonrisa permanente la quiebra de Ueno Bank dejando a más de tres millones de paraguayos sin su dinero. La empresa es socia de la Conmebol y el fútbol sudamericano tenía depositados ahí 14.3 millones de dólares, plata que se da por perdida. Sin embargo desde la propia Conmbeol aseguran que ese monto es mínimo, apenas el 2,5% de los ingresos totales del organismo, por lo que no altera el flujo de caja diario ni el funcionamiento institucional.
Otro tema es la Copa Sudamericana donde Ueno Bank figura como patrocinador oficial hasta diciembre de este año. Hasta el martes pasado publicidad estática de la fraudulenta entidad financiera iban a estar en la cancha del Estadio Metropolitano de Barranquilla para la final del torneo el próximo sábado 21 entre Boca Juniors y Atlético Mineiro. Seguramente no estarán estas publicidades, como ya ocurrió con el estadio La Olla de Cerro Porteño y el "Ueno" Defensores del Chaco, donde los estáticos de Ueno Bank fueron retirados hace dos días.
La Conmebol además ratificó que el pago de los premios financieros históricos destinados a los clubes campeones se efectuará con total normalidad (US$ 25 millones para el ganador de la Libertadores y US$ 10 millones para el de la Sudamericana).
En la Asociación Paraguaya de Fútbol, estrechamente ligada a Domínguz, las cosas son más complejas como es sabido. El banco se desempeñaba como patrocinador oficial de la Selección Paraguaya. Ante la crisis, la APF comenzó a remover la marca de sus plataformas de difusión. El modelo de negocio de Ueno Bank incluía un ecosistema corporativo con líneas de crédito, fideicomisos y financiamiento directo a las principales instituciones del fútbol paraguayo. La caída de la entidad dejó a varios clubes paraguayos, Cerro Porteño el más afectado, en una posición vulnerable respecto a sus deudas y compromisos financieros cotidianos.