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Por La Hora de King Kong · 2 min de lectura
La venta del 55% del pase de Alan Saldivia a Vasco da Gama por US$ 1,2 millones vuelve a poner sobre la mesa un modelo que el club ha sabido explotar: incorporar jugadores jóvenes a bajo costo, desarrollarlos internamente y transformarlos en activos de alto valor. Una lógica que no es nueva en Macul y que ya ha dejado operaciones millonarias en el pasado reciente.

Colo Colo ha aprendido a moverse en un mercado donde no siempre gana el que más gasta, sino el que mejor anticipa. La operación por Alan Saldivia responde a esa lógica. El defensor uruguayo, que llegó al Monumental como una apuesta formativa, se encamina a transformarse en una de las ventas más rentables de los últimos años bajo una fórmula que el club ha ido perfeccionando: comprar en verde, potenciar y vender en el punto más alto de valorización.
Saldivia arribó a Chile proveniente de Montevideo City Torque, primero a prueba y luego como parte de un proceso de evaluación en las divisiones menores. No era un nombre instalado en el mercado, no tenía recorrido en Primera División y tampoco arrastraba cartel internacional. Colo Colo decidió adquirir su pase tras ese período, pagando cerca de US$ 400 mil por la totalidad de su ficha, monto que se distribuyó entre Torque y Defensor Sporting por derechos de formación.
En la temporada 2025, Saldivia disputó 29 partidos oficiales y acumuló 2.496 minutos, con presencia tanto en el torneo nacional como en Copa Libertadores. Para un defensor central, esos números son el principal indicador de consolidación: continuidad, regularidad y confianza del cuerpo técnico. No se trata de estadísticas ofensivas, sino de permanencia en el once y capacidad para responder en contextos de exigencia.
La venta del 55% de su pase a Vasco da Gama por US$ 1,2 millones, con variables que pueden incrementar la cifra, permite al club no solo recuperar toda la inversión inicial, sino multiplicarla ampliamente, sin desprenderse de la totalidad de los derechos económicos del jugador. Es decir, hay retorno inmediato y, al mismo tiempo, proyección de ingresos futuros.
En noviembre de 2020, en uno de los momentos deportivos más delicados de su historia, el club incorporó a Pablo Solari, un extremo argentino de 19 años que llegó a préstamo desde Talleres de Córdoba. No había una operación millonaria detrás ni grandes anuncios. Era, nuevamente, una apuesta.
Solari debutó en medio de la crisis, asumió protagonismo rápidamente y se transformó en una de las piezas más relevantes del equipo. Su impacto fue inmediato: goles decisivos, entre ellos el que aseguró la permanencia en Primera División en 2021, continuidad como titular y una progresiva valorización.
Con la camiseta de Colo Colo, Solari superó los 70 partidos oficiales, convirtió más de 15 goles y entregó una decena de asistencias. No solo fue determinante en el marcador, sino que se consolidó como un jugador exportable.
En 2022, el club concretó su traspaso a River Plate por una cifra cercana a los US$ 4,2 millones por el 60% de su pase, reteniendo un porcentaje para una futura venta. Esa decisión fue clave. Cuando el jugador fue transferido posteriormente al Spartak de Moscú, en una operación que rondó los US$ 12 millones, Colo Colo volvió a recibir una suma significativa gracias a ese porcentaje residual.
Hoy, la operación de Saldivia responde a esa misma matriz. No se trata solo del monto, sino de la arquitectura del negocio. Se vende una parte, se mantiene otra, se deja abierta la puerta a una segunda valorización.
En un fútbol chileno golpeado por déficits estructurales, esta política se transforma en una herramienta vital. Colo Colo no compite con los grandes mercados en gasto, pero sí puede hacerlo en anticipación, formación y timing. Comprar antes de que el mercado mire. Vender cuando el mercado ya mira.
La llamada “compra en verde” deja de ser una consigna para transformarse en un modelo de gestión. No se compra fama, se compra potencial. No se paga por presente, se apuesta por futuro. Y cuando ese futuro se convierte en rendimiento, se convierte también en dinero.
La venta parcial de Saldivia no es un hecho aislado. Es una confirmación de que esta fórmula existe, se aplica y funciona. En tiempos donde cada dólar cuenta, transformar una inversión de US$ 400 mil en más de un millón sin perder completamente el control del activo no es solo un buen negocio: es planificación, es lectura de mercado y es gestión deportiva de alto nivel.
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