Lo que parecía una noche heroica para San Lorenzo terminó transformándose en una tragedia deportiva. El equipo de Gustavo Álvarez estuvo a segundos de eliminar a River Plate en el Monumental, sufrió el empate agónico de Juanfer Quintero en la última jugada del alargue y finalmente cayó en una desgarradora tanda de penales después de desperdiciar múltiples oportunidades para cerrar la serie.
El Ciclón había realizado un partido gigantesco. Jugó más de una hora con un hombre menos tras la expulsión de Reali en el primer tiempo y aun así logró ponerse en ventaja gracias a Rodrigo Auzmendi. Luego, en el alargue, volvió a golpear con un cabezazo de Fabricio López que parecía darle la clasificación definitiva.
River sobrevivió cuando todo estaba perdido. En la última pelota del suplementario apareció Juanfer Quintero para marcar el 2-2 y llevar el encuentro a los penales en medio de una explosión total en el Monumental. El gol golpeó anímicamente a San Lorenzo, aunque el equipo de Gustavo Álvarez igualmente logró mantenerse vivo en la definición desde los doce pasos.
Y ahí llegó el derrumbe. San Lorenzo tuvo dos penales para sentenciar la clasificación, pero no consiguió aprovecharlos. La presión, el desgaste físico y el impacto emocional terminaron pasando factura en una definición completamente descontrolada.
El momento más dramático llegó cuando el Ciclón falló tres penales consecutivos, dejando escapar una clasificación que parecía tener en las manos. River, que estuvo eliminado hasta el último suspiro del alargue, terminó aprovechando el desplome azulgrana y se quedó con el boleto a cuartos de final en una de las definiciones más increíbles del torneo.
La imagen final fue devastadora para San Lorenzo. Futbolistas desplomados sobre el césped, incredulidad total y una sensación de oportunidad perdida imposible de ignorar. El equipo de Gustavo Álvarez estuvo a centímetros de concretar una hazaña histórica en Núñez, pero terminó protagonizando una eliminación dolorosa y difícil de explicar.