La tensión y enemistad entre los clubes del fútbol chileno sigue cayendo en un espiral desafiante y peligroso. Esto tras la determinación de la ANFP de descartar la permanencia de Rojos y nortinos en Primera por las razones ya conocidas.
Ayer en entrevista entregada a El Mercurio, el presidente de Palestino, Jorge Uauy señaló que : “Si Unión Española e Iquique quieren perjudicar la industria corresponde la desafiliación”. Un deseo amenazante que empieza a tener cabida en varios clubes, arrimándose de manera pretoriana a la postura planteada desde Quilín.
El tema por muy impresentable que parezca, porque ambos equipos cayeron al descenso por mala campaña en cancha, no quita el hecho de buscar los resquicios legales en contra de un organismo que a raíz de su propia desprolijidad, no entrega y tiene la credibilidad ni las capacidades para ello. ¿Por qué no hacerlo?, ¿Por qué hay que resolver todo en los caminos que define la ANFP?
Por ser creyentes a ultranza con las directrices que se ejecutan en Quilín se llegó al conflicto con TNTSports y que al final se convirtió en uno de los grandes disparates de esta administración, así como ha sabido resolver el empobrecimiento constante de la Segunda División Profesional, la que año a año está caminando por la línea de incertidumbre para sostener una competencia ficticia, que ha dejado decenas de perjudicados, o cómo resolvió el constante fracaso de las selecciones nacionales, o como ha colaborado para la erradicación de la violencia en el fútbol o aclarar la multipropiedad de los clubes, para que seguir. Seamos serios: actualmente en el edificio de Quilín ni siquiera han podido aclarar una diferencia sindical con sus propios trabajadores.
La industria del fútbol ni mucho menos está siendo amenazada por la eventual gestión legal que pretenden estos dos clubes, la industria, para los que no lo quieran ver, no sólo está amenazada, ha sido agredida y vejada de manera sistemática durante muchos años, en complicidad de todos aquellos que levantan la voz y el estandarte de la desafiliación, como si fueran unos verdaderos paladines de lo justo pero que durante años fueron cómplices silentes de una debacle que está lejos de mejorar.