Cuando la Kings League se lanzó el 2023 sus creadores, el ex futbolista Gerard Piqué y el influencer Ibai Llanos, aseguraron que llegaba para "acabar con el fútbol tradicional" debido a la gran cantidad de audiencia que generó su primera temporada con tres millones de conectados en algunos partidos, una jornada final en el Camp Nou de 93.000 espectadores y más de 120.000.000 a nivel global.
Tres años más tarde este fútbol de pequeño formato jugado sobre una alfombra y donde se mezclan viejos cracks com futbolistas de tercera y cuarta línea muestra síntomas de fatiga que parecen irreversibles. La audiencia ha caído de manera dramática: de dos a tres millones de espectadores por jornada el 2023, en la última sesión los números fluctúan entre 100.000 y 192.000 espectadores.
En los últimos días se supo que Gerard Piqué despidió a 43 trabajadores de la empresa, más del 50% de la plantilla, y tiene el calendario suspendido para el 2027 mientras que las Kings League de Francia, Italia o Alemania están en revisión para ver si son rentables o no. Lo mismo pordría ocurrir a sus pares sudamericanas como la que se realizó en Brasil en enero de este año que contó con la participación de Arturo Vidal y la manejó la agencia de representación Vibra.
Pese a que Piqué e Ibai han logrado financiamiento, hasta el momento han consumido más del 50% de los 100 millones de euros que tenían y las pérdidas en el último ejercicio son de 7,6 millones. Por lo mismo se decretó una pausa para reevaluar el producto, hacerle mejoras y buscas reencantar a la audiencia. Lo que iba a "acabar con el fútbol tradicional" está acabando consigo mismo.