La crisis del Sevilla explotó tras la derrota por 0-2 ante Valencia. El equipo andaluz quedó 15° con 31 puntos, apenas por sobre la zona de descenso, y los cuestionamientos no tardaron en aparecer. El foco principal fue Alexis Sánchez, quien arrancó como titular, pero solo disputó el primer tiempo en una actuación que encendió las críticas de los hinchas, que lo catalogaron como un “jugador de segunda”.
El contexto no ayuda. Sevilla ha recibido 49 goles en 29 partidos, una cifra que explica su fragilidad estructural. En ese escenario, Gabriel Suazo tampoco ha logrado sostener un rendimiento que le permita afirmarse en un equipo que hoy juega con la presión constante de no caer a Segunda División.
La realidad se replica en otros puntos de Europa. En España, el Elche de Lucas Cepeda aparece 16° con 29 puntos, completamente metido en la pelea por la permanencia y sin margen de error en el cierre de temporada.
En Italia, el panorama es aún más complejo. Felipe Loyola es titular en Pisa, pero el equipo se encuentra 19° con 18 puntos en 30 partidos, con solo dos triunfos en toda la campaña y una diferencia de gol de -27. Los números lo tienen prácticamente condenado al descenso.
El único que respira algo más aliviado es Guillermo Maripán. El defensor es pieza fija en Torino, que se ubica 14° con 33 puntos. Sin embargo, su diferencia de gol de -19 y la irregularidad del equipo lo mantienen todavía lejos de cualquier tranquilidad definitiva.
Los números son elocuentes y marcan una tendencia preocupante: presencia chilena en Europa, pero instalada en la zona baja. Hoy, lejos de pelear copas o protagonismo, los nombres de La Roja enfrentan una realidad incómoda: sostener la categoría se transformó en el principal objetivo.