Jorge “Potencia” Vargas no esquivó ningún tema al evaluar el estado del fútbol chileno. Eso sí ante descartó de plano su supuesto interes por Santiago Wanderers: "no está en mis planes". Sus respuestas, directas y sin rodeos, apuntan a dos problemas que considera estructurales. El primero: la forma en que se sigue subvalorando a los entrenadores nacionales. El segundo: el peso que han ganado los representantes en la elección de jugadores y técnicos dentro de los clubes.
El exseleccionado parte por el diagnóstico más amplio: la irregularidad de las competencias. “Hay equipos que juegan uno o dos partidos al mes”, criticó, aludiendo a lo que ocurre en categorías como la Segunda o la Tercera División. Para él, se trata de un síntoma evidente de desorden: “Ese tipo de situaciones en ninguna parte del mundo sucede y acá sucede. Algo no funciona”.
Esa falta de estructura —según explica— termina impactando de manera directa en la formación y proyección del futbolista chileno. “Falta más espacio para los jóvenes”, aseguró. En ese sentido, su crítica apunta al mercado: “Los clubes prefieren traer a un argentino o un uruguayo de muy bajo nivel y los jóvenes no tienen el espacio para poder desarrollarse”. Por lo mismo, califica como “absurda” la regla que permite la inscripción de seis extranjeros por plantel. “Después queremos que la Sub-20 o la Sub-17 les vaya bien en un Mundial… cuando los jóvenes no tienen el espacio necesario”, remarcó.
Cuando la conversación se centra en el rol del entrenador chileno, Vargas es categórico. “El ninguneo al técnico chileno siempre ha sido así”, afirmó. Y no solo hacia los entrenadores: también hacia los propios futbolistas nacionales, incluso aquellos que intentan abrirse paso en el extranjero. “Uno tiene que convivir con eso”, añade. Con todo, destaca que en 2025 los campeones en las principales categorías del país fueron técnicos nacionales, un dato que interpreta como una señal para los dirigentes: “Si ellos lo ven y se dan cuenta, es mucho más fácil que pueda cambiar”.
Otro punto fuerte de su mirada es la influencia que han adquirido los representantes en el fútbol chileno. Vargas se refiere directamente a la reciente reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, que busca limitar ese poder. “Es insólito que pase este tipo de situaciones”, advirtió. Y compara: “En Argentina no se puede, en Europa no se puede… y en Chile se puede”. Según su análisis, quienes no forman parte del círculo de un empresario determinado tienen menos opciones de dirigir: “Quizás no tienes chance, no debería ser así”.
Sobre el debate que generó Nicolás Córdova en el Mundial Sub-20, Vargas matiza. Reconoce que las declaraciones basadas en métricas fueron “excesivas para ese momento”, pero afirma que entendió la intención del técnico: “Fue un momento erróneo para ese tipo de declaraciones, pero me di cuenta por qué lo dijo”.
Finalmente, el exdefensa destacó el título de Coquimbo Unido como un ejemplo de buena planificación. “Si uno organiza bien el equipo y elige bien a los jugadores, pasan estas sorpresas”, dijo. Y añadió un reconocimiento particular a la dirigencia pirata: “Creyeron en el proyecto, creyeron en él, y sacaron sus frutos”.
Con un tono sereno pero firme, Vargas vuelve una y otra vez a la misma idea: el fútbol chileno necesita reordenarse, valorar a su gente y limitar presiones externas. En esa ecuación —advierte— se juega gran parte del futuro de jugadores, entrenadores y clubes.