La crisis política que sacude a la FIFA sumó este martes uno de sus capítulos más delicados. El príncipe Ali Bin al Hussein, presidente de la Federación Jordana de Fútbol (JFA) y hermano del rey Abdullah II de Jordania, acusó públicamente al organismo que encabeza Gianni Infantino de haber intentado presionar a su federación mediante un supuesto "chantaje" relacionado con las próximas elecciones presidenciales.
A través de un extenso comunicado publicado en sus redes sociales, el dirigente describió una serie de problemas que, según afirma, enfrentó Jordania tras disputar por primera vez una Copa del Mundo. Entre ellos, mencionó las dificultades para obtener visas para sus hinchas, los elevados impuestos que debió asumir la delegación por competir en Estados Unidos y los retrasos en el pago de compensaciones económicas correspondientes a la participación de la selección en la Copa Árabe disputada en Qatar.
Sin embargo, la acusación más grave llegó al referirse directamente al liderazgo de Infantino. Ali Bin al Hussein aseguró que, durante meses, la FIFA rechazó colaborar con la federación jordana para resolver estos problemas, hasta que recibió un mensaje verbal durante el Mundial que, según denunció, vinculaba cualquier ayuda con un eventual apoyo político al actual presidente del organismo.
"Se me comunicó verbalmente durante el Mundial que si respaldaba a Infantino, eso ayudaría enormemente a nuestra federación. En Jordania nos enorgullecemos de mantener valores éticos. No lo respaldamos antes y ciertamente no lo haremos ahora. Toda esta situación equivale a un chantaje y nos negamos a ceder", escribió el dirigente, en una declaración que golpea directamente la legitimidad del liderazgo del máximo dirigente del fútbol mundial.
La denuncia aparece en el peor momento para Infantino. En los últimos días se desplomó su proyecto para privatizar el 20% de los derechos comerciales de la Copa del Mundo y otros torneos de la FIFA, iniciativa que generó un fuerte rechazo de varias confederaciones y que abrió una profunda fractura dentro del organismo. A ello se suman las críticas públicas de figuras de peso como Arsène Wenger y el secretario general Mattias Grafström, reflejando un creciente malestar en la cúpula del fútbol internacional.
Con esta declaración, Jordania se transforma en una de las primeras federaciones nacionales en denunciar públicamente presuntas presiones políticas vinculadas al proceso electoral de la FIFA. La acusación eleva aún más la tensión en un organismo que enfrenta una de las mayores crisis de gobernabilidad de la era Infantino y cuya estabilidad continúa deteriorándose a medida que aparecen nuevas voces cuestionando su conducción.