Javier Correa fue el gran protagonista del Superclásico 200. Marcó el gol que sentenció el 2-1 de Colo Colo sobre Universidad de Chile en el Estadio Nacional y dejó al Cacique con 13 puntos de ventaja sobre los azules. Hasta ahí, una actuación para celebrar. El problema es que al delantero argentino nuevamente no le alcanzó con hablar dentro de la cancha.
Una vez terminado el encuentro, mientras el plantel albo festejaba y se preparaba para la tradicional fotografía en el césped del Nacional, Correa se levantó, miró directamente hacia la galería norte y realizó un obsceno movimiento de pelvis dirigido a los hinchas de la U. Una provocación completamente innecesaria después de haber sido protagonista de uno de los triunfos más importantes de la temporada.
No fue el único episodio polémico que protagonizó. Durante el partido también tuvo un fuerte cruce con Matías Zaldivia y las imágenes mostraron al atacante albo lanzándole un insulto: “Vende humo, jugaste acá puto”. Una frase curiosa considerando que, apenas terminado el encuentro, fue precisamente Correa quien convirtió una celebración deportiva en un espectáculo personal frente a la barra rival.
La respuesta desde Universidad de Chile no tardó. Igor Lichnovsky aseguró que no había observado el gesto en el momento, pero fue categórico cuando le consultaron por la actitud del goleador albo. “No lo vi. No lo vi. Y si lo hubiésemos visto, lo sacábamos correteando para afuera. Los clásicos y todos los partidos se deben jugar dentro de los 90 minutos”, lanzó el defensor.
Lichnovsky incluso dejó abierta la cuenta para el futuro. “No sé si lo habrá hecho o no, pero esas cosas se anotan, se guardan y en los siguientes partidos se ven”, agregó. Una advertencia que aumenta todavía más la temperatura de una rivalidad que ya había tenido suficientes roces durante los 90 minutos disputados en Ñuñoa.
Pero Correa no sólo deberá preocuparse de la respuesta de los futbolistas de la U. El Código de Procedimientos y Penalidades contempla una suspensión de uno a tres partidos para quien insulte o provoque a rivales, integrantes de los cuerpos técnicos o al público dentro del recinto donde se disputa un encuentro.
Existen antecedentes recientes. Nicolás Castillo recibió tres fechas de castigo por gestos de connotación sexual después de un Clásico Universitario, mientras Lucas Cepeda fue sancionado con dos encuentros tras otro Superclásico ganado por Colo Colo en el Estadio Nacional. Correa podría aparecer en el informe del árbitro Juan Lara, ser citado de oficio por el Tribunal de Disciplina o incluso enfrentar una denuncia presentada por Universidad de Chile.
Además, no sería precisamente territorio desconocido para el argentino. Esta misma temporada ya fue suspendido por sus dichos contra el árbitro Nicolás Gamboa. Ahora vuelve a exponerse a una sanción por una conducta completamente evitable cuando tenía todos los argumentos futbolísticos para quedarse simplemente con el protagonismo de su gol.
Porque nadie puede discutir el aporte de Javier Correa en Colo Colo. Aparece, convierte y este domingo decidió un Superclásico que puede resultar determinante para la definición del campeonato. Pero tampoco es primera vez que necesita agregar algo más después de que termina el fútbol.
Esta vez hizo el gol, ganó el clásico y dejó a su equipo escapado en la punta. No necesitaba absolutamente nada más. Pero Correa quiso tener la última palabra también fuera de los 90 minutos. Tan goleador como vende humo.