La volea pifiada del Arturo Vidal, que provocó una carcajada en la hinchada de la U, cuando se llevaban jugando menos de tres minutos fue un anuncio: el clásico contra Universidad de Chile sería otra mala jornada del King. Tal como ocurrió con Everton, con Calera, con OHiggins... Y lo fue. La sucesión de errores, balones perdidos, coberturas tardías, lento en los desplazamientos... incluso se le vio mal parado, como si fuera un novato.
El rendimiento de Arturo Vidal viene en picada. Su posición en el equipo titular se sostiene por la gigantesca chapa que tiene su nombre y el profundo arraigo en la hinchada de Colo Colo. Pero futbolísticamente el asunto no da para más. Hay un momento al que jugador le llega el "viejazo" y Vidal lo está viviendo de manera muy ruda. De manera curiosa la caída en su juego, que se venía insinuando pero no era tan radical, coincidió con la llegada de Vozinha al cuadro albo y el desplazamiento de la atención y la idolatría hacia el caboverdiano.
La incorporación de Iván Román y el hecho que Vidal todavía no renueve contrato con Colo Colo son señales claras: Fernando Ortiz está pensando en un equipo donde el King no tiene lugar. El tema es cuándo hacer el doloroso corte. Hoy contra Universidad de Chile, luego de sumar un error tras otro, el cambio de Vidal por Román era obligado. Pero Ortiz decidió mantenerlo todo el partido. Porque la cosa no es tan fácil. No es solo sacar a un jugador de la envergadura de Arturo Vidal, es entrar en colisión con un sector muy importante de la hinchada que lo defiende a muerte y con otro sector no menos importante del periodismo militante fanático del "Dámelo siempre".
Con la ventaja en la tabla que tiene el campeonato casi definido Ortiz puede arriesgar con Vidal de titular. Los daños colaterales difícilmente arriesguen la 35º estrella. Pero que en algún momento va a salir del equipo titular e incluso de la convocatoria es un hecho que no se puede aplazar mucho más. Fernando Ortiz tendrá que tomar la polémica decisión más temprano que tarde. Y de seguro habrá cueca. Y muy ruidosa.