Pasan los días de este conflicto que mantiene en vilo al desarrollo del campeonato nacional. En Quilín fueron tajantes en primera instancia; “Ninguna posibilidad que ambos clubes se queden en Primera”, pero la formalización jurídica aún no se expresa. Pero a medida que avanzan los días se destapan conversaciones que van dando más sentido a este reclamo de nortinos e hispanos.
Todo indica que este vacío reglamentario ya era conocido y manejado por el bufet de abogados del Grupo Pachuca, los controladores de Everton. Un equipo de profesionales que aparentemente trabaja de manera minuciosa, más que los de los clubes y dirigentes chilenos y que por cierto lee cada reglamento y punto establecido en las bases. Los Ruleteros entonces habrían estado al tanto del tema y tenían esa carta bajo la manga ante la instancia del descenso, la que vivieron hasta la última jornada. De ahí y como siempre ocurre, llegó a oídos de Iquique y Unión.
Mientras, varios clubes están a dos días del inicio de la pretemporada 2026 y en pleno proceso de contrataciones dando por hecho que el torneo se iniciará en la fecha indicada.
Como ya es sabido en caso que la decisión de ANFP sea negativa, al menos los hispanos, acudirán a la justicia civil con una orden de no innovar, una medida que impediría el inicio del campeonato hasta nuevo aviso. Esto obligaría a los tribunales a fallar en un plazo muy breve, en enero a más tardar. De lo contrario comenzarán el resto de los problemas que esto acarrearía.
Sin partidos por transmitir TNTSports no pagará, si eso no ocurre no habrá sueldo y puede que hasta una nueva demanda. Tampoco habrá visualización de la imagen de las casas de apuestas, que son auspicios en un alto porcentaje de los clubes nacionales, así suma y sigue, una escalada que podría convertirse en el peor escenario del fútbol chileno del último tiempo.