Archivo:LahoradeKingKong.cl
La historia ha sido dura para los ingleses, su fútbol y protagonismo en los mundiales con su juego y calidad de sus futbolistas no se discuten, siempre se les carga y con razón, a cumplir su rol de inventores del deporte en un Mundial.
Pero tras ese lejano 1966, con una gran actuación de Bobby Charlton, Roger Hunt y Hurts, que dejaron en el camino al Portugal de Eusebio, Argentina, Francia y Alemania Federal, de ahí en adelante los ingleses siempre quedaron esperando algo más para instalarse en la élite del podio, junto con Brasil, Italia, Alemania o Argentina.
Hoy el fútbol inglés aparece fuerte, con un implacable Harry Kane, la habilidad de Bellingham, el despliegue de Declan Rice, la velocidad de Gordon, la sobriedad de Konsa y la seguridad de Pickford, parece ser un aval para ir por ese segundo título mundial, pero su camino no ha sido fácil, pese a un inicio auspicioso ante Croacia (4-2) pero con muchas complicaciones ante Ghana y Congo al que vencieron sólo en los últimos minutos por 2 a 1 con doblete de Kane
Pero la escuadra de los Tres Leones y Diez Rosas, tiene otro punto en contra y es que en la historia de los mundiales nunca una selección ha podido ser campeona del mundo con un entrenador extranjero en la banca. Un tema que ni siquiera debería inquietar a Thomas Tuchel, el técnico alemán que ante esta provocación histórica, puede tirar a la mesa sus campañas en Borussia Dortmund, Paris Saint-Germain, Chelsea y Bayern Münich.
A Inglaterra le preocupa más por ahora el equipo noruego, que si bien en el papel aparece más débil, tiene un hambre de triunfo con un Haaland intratable y sin más compromiso que la misma presión inglesa, que puede ver pasar 60 años sin obtener un título mundial.