nglaterra no solamente eliminó a México. También consiguió algo que parecía reservado para muy pocos: ganar una batalla en el Estadio Azteca, resistir con diez jugadores y sobrevivir a un partido completamente descontrolado. El equipo de Thomas Tuchel venció 3-2 al anfitrión y avanzó a los cuartos de final de un Mundial donde sigue dejando dudas en el juego, pero continúa con vida.
México comenzó mejor. Empujado por un Azteca repleto, el equipo de Javier Aguirre presionó arriba, manejó la pelota y tuvo la primera gran oportunidad con Raúl Jiménez, pero Jordan Pickford apareció para evitar el gol. Inglaterra parecía incómoda con el ritmo, la altura y la presión mexicana hasta que Jude Bellingham decidió cambiar el partido en apenas dos minutos.
A los 36', el volante inglés apareció para abrir la cuenta y, cuando México todavía intentaba entender el golpe, volvió a marcar a los 38'. Dos llegadas y dos goles para una Inglaterra que castigó con una contundencia brutal. Sin embargo, el Tri no se derrumbó y Julián Quiñones descontó antes del descanso para devolverle la vida al Azteca.
La segunda mitad convirtió el partido en un caos. Jarell Quansah protagonizó una durísima entrada sobre Jesús Gallardo que inicialmente no fue sancionada con expulsión, pero el VAR llamó al árbitro Alireza Faghani. Después de revisar la acción, el defensor inglés recibió la tarjeta roja y dejó a su selección con diez jugadores.
Pero la gran polémica llegó pocos minutos después. Anthony Gordon cayó en el área tras una salida de Raúl Rangel y el árbitro sancionó penal para Inglaterra. La jugada generó reclamos mexicanos por una posible posición adelantada previa de Harry Kane, pero la decisión se mantuvo. El delantero del Bayern Múnich convirtió desde los doce pasos y puso el 3-1.
El VAR volvió a entrar en escena en el área contraria. México reclamó una acción de Kane sobre Brian Gutiérrez y, después de la revisión, Faghani sancionó penal. Raúl Jiménez no falló y puso el 2-3 a los 69 minutos, encendiendo definitivamente un estadio que comenzó a empujar una remontada histórica.
Desde entonces prácticamente se jugó en territorio inglés. México terminó con 64% de posesión, 15 remates contra apenas cinco de Inglaterra y ocho tiros de esquina. Tuchel terminó defendiendo con cinco hombres y los nueve jugadores de campo refugiados en su propio sector, mientras el equipo de Aguirre acumulaba centros y ataques buscando el empate.
México incluso reclamó otro posible penal por un agarrón dentro del área en los minutos finales, pero esta vez no hubo revisión que cambiara la decisión. Inglaterra resistió como pudo, Pickford respondió cuando fue necesario y el Azteca terminó en silencio después de una noche donde el anfitrión estuvo muy cerca de una remontada memorable.
El Mundial perfecto de México terminó de la manera más dolorosa. Había ganado sus cuatro partidos, no había recibido goles y había recuperado la ilusión de un país que soñaba con volver a los cuartos de final. Inglaterra, en cambio, volvió a caminar por la cornisa. Sufrió ante Congo y ahora sobrevivió con diez ante México.
No juega como candidata. No domina como una potencia. Pero sigue viva. Inglaterra le ganó al Azteca y ahora tendrá que enfrentarse a Noruega y a Erling Haaland por un lugar entre los cuatro mejores del Mundial.