El informe arbitral del empate entre Universidad de Chile y Audax Italiano expone un escenario de violencia extrema en el Estadio Nacional y deja frases categóricas sobre el comportamiento de los hinchas ubicados en la galería sur.
Según el reporte del árbitro Philippe Noriega, todo comenzó apenas a los cuatro minutos de juego, cuando “hinchas ubicados en la galería sur (puertas 14 y 15)… intentan derribar la reja que separa la galería de la cancha, luego lanzan bengalas llegando una de ellas al terreno de juego y otros objetos a la zona de exclusión”.
Tras el ingreso de Carabineros, ese sector quedó vacío, pero los mismos barristas se desplazaron hacia las puertas 16, 17 y 18. Desde ahí, el documento consigna que “durante todo el primer tiempo lanzan asientos, latas de bebida y diversos proyectiles sobre la pista de recortan, además de enfrentarse con proyectiles a Carabineros y la seguridad privada propuesta por el club organizador”.
El informe es especialmente duro al establecer la intencionalidad de estos hechos, señalando textualmente que “estas acciones son con la intención manifiesta de que el partido no se pudiera desarrollar y el encuentro tuviera que suspenderse”.
Lejos de calmarse, la situación se agravó en el entretiempo. Noriega detalla que “los incidentes continuaron en los sectores de las puertas 16, 17 y 18, con hinchas rompiendo asientos y rejas, lanzándolas y utilizándolas como puente para invadir la zona de exclusión”, mientras que en las puertas 11, 12 y 13 “también se lanzan distintos objetos a la cancha y se intenta romper rejas, además de quemar papeles y un basurero el cual lanzan a la pista de recortan”.
Ya en el segundo tiempo, el árbitro reporta nuevos focos de violencia: “continúa el lanzamiento de proyectiles a la cancha, Carabineros y seguridad privada”, agregando que en un sector “encienden fuego a otro basurero que también es lanzado a la pista de recortan”, mientras que en otro “prenden una fogata con cartones y diversos elementos rescatados del interior del estadio, lo que genera un incendio en el lugar”.
Producto del humo y del fuego, el juez consigna que “a los 55 minutos, en coordinación con delegados de la ANFP y Carabineros, se decide realizar una interrupción momentánea del partido, debido al fuego pronunciado y al constante humo que de ahí emanaba”, lo que obligó incluso a la presencia de Bomberos en el recinto.
El encuentro recién pudo reanudarse al minuto 64, tras anunciar por altavoces el desalojo del sector correspondiente a las puertas 16, 17 y 18. Sin embargo, el informe también deja constancia de que “después y durante varios minutos continúa el lanzamiento de objetos a la pista de recortan desde el sector de las puertas 11, 12 y 13 de la galería sur”.
Con incendios, bengalas en la cancha, destrucción de infraestructura, enfrentamientos con fuerzas de orden y una interrupción oficial del partido, el documento configura uno de los reportes arbitrales más severos del último tiempo, dejando en evidencia un nivel de descontrol que vuelve a poner en jaque la seguridad en los estadios y la responsabilidad del club organizador.