La serie de irregularidades que ha venido mostrando el Instituto Nacional del Fútbol y que se acrecentó el año pasado con protestas y manifestaciones de los propios alumnos y profesores, más la exposición mediática que mantuvo en vilo la acreditación de la institución por meses y que redujo las matrículas en sus diferentes carreras, cobró varios puestos de cara al 2026.
La medida de esta “reestructuración” se habría gestado desde la ANFP, la que incluso fue intermediaria en varias reuniones para solucionar el conflicto que mantenían los alumnos con las autoridades.
Uno de los históricos que dejó el INAF es el ex futbolista de la U, Unión Española y director de la carrera de entrenador Luis Rodríguez, quién fue despedido tras años en la institución.
Por su parte el cuestionado rector Martín Mihovilovic decidió presentar su renuncia tras la serie de críticas por parte del alumnado, de los sindicatos internos y docentes que se encuentran hace años en condiciones desmejoradas y dispares con respecto a otros trabajadores, principalmente los instalados en la plana directiva del instituto, con unas diferencias contractuales y salariales considerables y con beneficios que no eran distribuidos de manera equitativa.
La nueva reestructuración también significó la salida de otros funcionarios de la plana administrativa que habrían expresado su desacuerdo con la administración de Mihovilovic y parte de sus más cercanos con los que formó una especie de cofradía, sin priorizar la inversión en la institución y con aumentos excesivos de honorarios año tras año. La crisis directiva del INAF ya venía hace un tiempo cobrando otros puestos, con la salida por ejemplo de Roberto Tobar, director de la carrera de árbitros.
Por ahora el directorio del INAF seguirá encabezado por Pablo Millad, a la espera de la designación de las nuevas autoridades de cara al 2026, las que deben cumplir con las exigencias tanto de alumnos como cuerpo docente para evitar nuevas movilizaciones en marzo.