“Voy a jugar, él hubiese querido eso. Si no juego, se levanta y me caga a puteadas”, expresó Ignacio Russo en diálogo con Radio La Red de Rosario previo al partido.
Newell´s contra Tigres será recordado seguramente por un encuentro cargado de simbolismo, emociones y situaciones que será parte de la historia del fútbol argentino.
Ya desde el minuto de silencio previo al encuentro hubo una carga emotiva especial, las miradas apuntaban al joven de 24 años, Ignacio Russo, hijo de Miguel que hace pocas horas había fallecido. El estallido de lágrimas del joven tras ese vacío en el Coloso Marcelo Bielsa, fue aún más conmovedor para los 22 actores del campo. Todos lo abrazaron, incluso el árbitro Pablo Echavarría. pero el joven agradeció de manera especial a Cristian Fabbiani, director técnico de Newell’s, por el respaldo que le dio en la previa.
A los 22 min de partido, Ignacio Russo viviría una experiencia más. David Romero lo habilita y en la boca del arco marca la apertura de la cuenta para Tigres. Una montaña humana de emociones se cargaron sobre él, una vez que se puso de pie, se acercó a una de las cámaras y mostró un tatuaje en sus costillas con la frase: “Todo se cura con amor”. Luego de besarse el brazalete negro en su brazo, Ignacio Russo miró al cielo con una sonrisa en su rostro, dedicándole el gol a su padre.