Foto:@fhfhaiti
Cuando en los gobiernos y países se habla de prioridades sociales, el fútbol no está ni por las tapas. Si en Haití se hablaba de ir a un Mundial con mayor razón. La realidad sociopolítica que envuelve al país más pobre del Hemisferio Norte, sacudidos por terremotos, brotes de toda clase de epidemias como el cólera los tiene en el puesto 163 (de 188) en el ranquin de Desarrollo Humano de la ONU. En dato duro, dos de cada tres habitantes viven con menos de 2 mil pesos al día.
Lo sabremos los chilenos por la violencia que se mantiene en Haití y tiene a muchos de sus habitantes en nuestro país buscando una mejor vida. El 85% de Puerto Príncipe está controlado por las bandas, cerca 1,3 millones de personas se han visto obligadas a huir de la violencia de las pandillas y a buscar refugio en otros lugares
Una crisis sin precedentes pero que Haití supo sortear casi de manera heroica para lograr su clasificación al Mundial jugando además en el exilio como Barbados, Aruba y Curazao. Ayer Haití al menos por 90 minutos se unió en torno a un sueño cumplido y por ese lapso dejó atrás toda esas diferencias y violencia que lo aquejan. El fútbol no es prioridad en un país dirán algunos, sino pregúntele a Haití