La etapa de Gustavo Álvarez en San Lorenzo llegó abruptamente a su final. El entrenador argentino dejó el cargo luego de no lograr acuerdo con la dirigencia respecto a los futbolistas que debían ser apartados del plantel para afrontar el segundo semestre. La diferencia de criterios terminó provocando un quiebre sin retorno y derivó en su salida justo el día en que el equipo debía iniciar la pretemporada. Según trascendió en Argentina, Álvarez presentó una lista de jugadores prescindibles, pero la directiva rechazó varios de los nombres debido a que se trataba de juveniles o futbolistas cuyo valor de mercado podría verse afectado por una marginación. Ante la falta de consenso, el técnico optó por dar un paso al costado.
La noticia sorprende por la rapidez con que terminó el proyecto. Álvarez había asumido en marzo con la misión de reencauzar a un San Lorenzo que atravesaba dificultades deportivas e institucionales. Sin embargo, nunca logró consolidar un equipo competitivo y los cuestionamientos aumentaron tras la eliminación en la fase de grupos de la Copa Sudamericana, uno de los golpes más duros de la temporada para el club de Boedo.
El técnico llegó al fútbol argentino tras su paso por Universidad de Chile. En los azules conquistó la Copa Chile 2024 y la Supercopa 2025, aunque también cerró su ciclo sin conseguir el gran objetivo de pelear el título nacional y en medio de cuestionamientos respecto al rendimiento mostrado por el equipo en sus últimos meses. Aquella salida parecía abrirle la puerta a un desafío mayor en su país, pero la experiencia terminó durando mucho menos de lo esperado.
Ahora San Lorenzo deberá buscar un nuevo entrenador para afrontar la segunda parte del año, mientras Álvarez vuelve al mercado tras una aventura breve y turbulenta. Un desenlace inesperado para un técnico que hace apenas unas semanas planificaba refuerzos y proyectaba la conformación del plantel para el resto de la temporada, pero que terminó chocando con la dirigencia en una discusión que acabó por sentenciar su destino.