La derrota de Colo Colo por 3-2 ante Alianza Lima dejó una de las historias más reveladoras fuera de la cancha. En La Hora de King Kong, Juan Cristóbal Guarello aseguró que Fernando Ortiz ya había tomado una determinación drástica con Arturo Vidal antes del viaje a Uruguay: lo había cortado del equipo.
“Ortiz había cortado a Vidal en Santiago. No lo ponía. No iba a estar en el equipo”, afirmó el periodista, explicando que la decisión no era futbolística, sino disciplinaria. Según su relato, el técnico sentía que su autoridad no había sido respetada como correspondía por parte del jugador, en un episodio ocurrido en el Estadio Monumental antes de la gira.
Guarello fue más allá y sostuvo que Vidal incluso estaba entrenando apartado del plantel. “Yo sé hasta lo que estaba entrenando Vidal”, deslizó, dando a entender que su marginación era real y concreta, no una simple advertencia.
Sin embargo, todo cambió en las horas previas al partido. “Intervino Don Aníbal (Mosa) y volvió”, aseguró Guarello, abriendo el terreno de la especulación sobre presiones internas que habrían revertido la decisión del entrenador. El resultado fue llamativo: Vidal no solo fue reincorporado, sino que jugó todo el partido y en una posición clave dentro del esquema.
Para Guarello, ahí está el núcleo del problema. “Un jugador que estaba cortado termina jugando todo el partido y en una posición tan crítica”, cuestionó, apuntando directamente a la figura de Ortiz. “Entonces yo digo: Ortiz es demasiado manipulable”.
El periodista sostuvo que esta contradicción terminó perjudicando a todos. Vidal quedó expuesto en un rol que no lo favorece y el entrenador quedó debilitado en su autoridad. “¿Quieres jugar? Juega”, ironizó, insinuando que el técnico terminó cediendo en una decisión que ya había tomado.
En ese contexto, Guarello advirtió que el problema ya no es solo futbolístico, sino de conducción. “Lo termina mandando al frente. Pero el problema es que Ortiz se quema también”, remató, proyectando que el duelo ante Peñarol puede transformarse en un punto de quiebre para el proceso.