Ayer fue presentado Matías Claro Figueroa (50) como nuevo presidente del directorio de Cruzados S.A. El ingeniero comercial es hijo de Jorge Claro Mimica, ex presidente de Universidad Católica entre 1994-1996, quien armó el famoso equipo con Gorosito y Acosta, y Pellegrini en la banca, que generó gran expectación pero no fue capaz de consolidarlo en títulos. Además, el presidente que lo sucedió, el histórico Manuel Vélez, debió lidiar con un pasivo de varios millones de dólares dejado por la política de gasto sin control del período anterior.
Jorge Claro había recogido del periodista Edgardo Marín la idea de que la ANFP se hiciera cargo de los derechos de transmisión del fútbol profesional, sin necesidad de venderlos a algún canal. Producir y transmitir directamente. Cuando se acabó el contrato de Fox el 2002, apareció el Canal del Fútbol de propiedad de la ANFP, pero bajo el control total de Jorge Claro Mimica. En un comienzo, Claro sólo tendría el 10% de las acciones, pero Reinaldo Sánchez, entonces presidente del fútbol chileno, le "regaló" el otro 10% en una maniobra que jamás ha sido aclarada. Además, le entregó los derechos de transmisión de manera perpetua, una locura, que sólo habría ventanas periódicas para la venta de los derechos, siempre al arbitrio de Claro.
Es decir, compró el 10%, le regalaron otro 10% y tenía el control del CDF a perpetuidad, pudiendo vender cuando él lo estimara ¿Cómo la ANFP firmó un contrato tan lesivo para los intereses de los clubes? Por el estado de ruina económica en que estaba la institución tras las Crisis Asiática y le eliminación del Mundial 2002. Pero hay un detalle más, que no es irrelevante, para hacer este negocio se necesitaba a un Colo Colo sin voz ni voto. Los albos son más del 40% del negocio del fútbol chileno. Pues bien, oportunamente, Colo Colo había quebrado el 2002 dejando en el consejo de presidentes a un síndico que votó todo a favor de Sánchez y Claro.
Matías Claro Figueroa fue nombrado como CEO del CDF, figuraba como "fundador" en los documentos, y no era raro verlo en los estadios involucrado en la operación de los equipos de transmisión. También correteando a camarógrafos que "violaran los derechos del CDF".
La gestión, que duró hasta la venta a TNT el 2017, era a costo cero: CDF subcontrataba a Chilefilms, empresa privatizada entre gallos y medianoche en los estertores de la dictadura, que hacía toda la operación técnica. Los márgenes eran gigantescos y la calidad por años fue paupérrima, limitándose a transmitir cuatro partidos a la semana y dando los goles del resto de la fecha grabados por pequeñas productoras de distintas ciudades, algunas usando soportes tan malos como Súper VHS.
La llegada de Harold Mayne-Nicholls a la ANFP el 2007 cambió el panorama. Enfrentado desde el comienzo con los Claro, obligó al CDF a dar un salto en su calidad tanto en la parte técnica como en la oferta de partidos. Harold exigió que el CDF cumpliera con el contrato: transmitir todo el fútbol de Primera y el máximo de partidos de la B. La salida de Mayne-Nicholls de la ANFP a comienzos del 2011 fue un alivio para Claro, pues se extinguía el riesgo de que le recompraran los derechos en una de las ventanas que decía el contrato.
El CDF siguió en la fórmula de costos al mínimo y grandes márgenes hasta que los Claro vendieron el canal. Hay un episodio del 2013 muy revelador: al cumplirse diez años del canal se hizo una gran celebración en el Club Hípico. Esa noche había un programa de debate donde participaban los dos principales comentaristas del canal: Dante Poli y Rodrigo Goldberg. Pidieron grabar el programa para asistir a la fiesta y desde la gerencia se les negó. Ambos renunciaron al CDF.
Jorge Claro odiaba a los periodistas. Los odia todavía de hecho. Pese a que la idea del CDF fue de un periodista, Edgardo Marín, y que contrató a otro periodista, Rodrigo Garcés, para que escribiera un libro elogioso y laudatorio de su gestión: La historia secreta del CDF. Claro, desde un comienzo, vetó a los periodistas en las transmisiones del CDF con la excepción del Caco Villalta con quien tenía una amistad de su época de presidente de la UC.
Finalmente el 2017, cuando se abrió otra ventana de los derechos perpetuos sobre la transmisiones del fútbol chileno, Jorge Claro decidió vender ante la oferta de Turner. El negocio le reportó 272 millones de dólares a su familia y los socios Gonzalo Martino, Jesús Diez y Fernando Tisné. Es decir, el "regalo" de Reinaldo Sánchez el 2003, 10% de la propiedad, tuvo un valor en el tiempo de 136 millones de dólares. Demasiado generoso. En un consejo de presidentes del año 2009, Antonio Bloise de Everton preguntó porqué se le había hecho este regalo a Claro Mimica, sin obtener respuesta.
En necesario señalar que los trabajadores de Chilefilms, que hicieron la producción del CDF todos esos años a un costo bajísimo, no recibieron reconocimiento alguno tras la millonaria venta a Turner que le siginifcó a Claro un 4.500% de ganancias netas. Ni siquiera un asado o un llavero.
En el nuevo directorio de Universidad Católica encabezado por Matías Claro Figueroa, tiene a varios ex CDF en su conformación aparte del presidente: Juan Claro Figueroa, Aníbal Silva Streeter, Felipe Tisné Maritano o Juan Pablo Tisné Maritano. Al contrario de Juan Tagle, Matías Claro no es un presidente rentado sino que representa directamente a los accionistas mayoritarios.