La realización de Mundiales, Juegos Sudamericanos y Panamericanos, mejoramiento de infraestructura, construcción de estadios y recintos deportivos de alto nivel nos encandilan como un trabajo relevante para el fomento del deporte por parte de los gobiernos pasantes. Y claro, son importantes, el Alto Rendimiento ha visto una evolución en su área.
Pero desde el retorno a la democracia para todos los gobiernos, de cualquier tendencia política, las cifras de falta de actividad física en niños sigue siendo una deuda que crece cada año.
Es cierto que se han creado por parte del IND una serie de programas de actividad física con mayor o menor resultado, pero por lo general resultan una especie de maquillaje para ocultar algo que necesita una cirugía mayor, pero que nadie o ningún presidente se atreve a realizar. Son programas de reacción no de prevención.
Recientes estudios indican que sólo el 26.4% de los niños mayores de 5 años cumple con los mínimos requeridos en cuanto a actividad física por parte de la OMS. A nivel de las escuelas o colegios sólo el 20% (2 de 10 niños) cumplen con la actividad física recomendada. La obesidad infantil, según el Mapa Nutricional de JUNAEB, aumentó de 7,5% en 1989 a 25% en la época actual. De ese 25%, un tercio (8-9%) tiene obesidad severa, y la obesidad aumentó más en 5° año básico y primero medio.
Recién en octubre pasado el Senado despachó a ley el proyecto( Ley 60 minutos) que estimula la actividad física y el deporte en los establecimientos educacionales , más allá de la clase de educación física, para combatir el sedentarismo infantil. También está el programa Crecer en Movimiento, que está enfocado en niños, niñas y adolescentes matriculados en establecimientos educacionales públicos y subvencionados, ofreciendo actividad física lúdica y formativa. Proyectos que buscan sacarnos de una especie de involución con la actividad física para los que ya pasan el medio siglo de vida y recuerdan entre envidia y tristeza que el realizar deporte en sus establecimientos, plazas o calles no era algo de segundo o tercer orden.
Para el gobierno entrante en nuestro país la situación se volverá más crítica. Cumplir la meta de la Organización Mundial de la Salud de reducir la inactividad física en menores entre 5 a 14 años en un 15% al 2030 exige decisiones políticas concretas y una acción multisectorial, porque hasta ahora, pese a los esfuerzos, no ha sido suficiente.