Ghana arrancó el Mundial con tres puntos, pero difícilmente con argumentos para ilusionarse. En un encuentro pobre, trabado y con escasísimo brillo futbolístico, los africanos derrotaron 1-0 a Panamá gracias a un gol de Caleb Yirenkyi cuando el reloj marcaba el minuto 90+5. Un desenlace cruel para los centroamericanos y exagerado para lo que mostró el equipo de Carlos Queiroz durante casi toda la noche.
La primera mitad fue derechamente olvidable. Panamá tomó la iniciativa desde el arranque, manejó mejor la posesión y generó las únicas aproximaciones de cierto peligro. Waterman avisó a los dos minutos, Murillo y Cristian Martínez encontraron espacios por las bandas y Ghana nunca logró conectar con Semenyo ni con Jordan Ayew. Los africanos tuvieron más problemas que soluciones y se fueron al descanso sin registrar una ocasión realmente clara.
Recién pasada la hora de juego el partido comenzó a abrirse. Ghana adelantó líneas, Sulemana empezó a desequilibrar por momentos y llegaron las primeras aproximaciones de Ayew y Adjei. Panamá respondió con una clarísima de Cristian Martínez que se fue rozando el poste y mantuvo la sensación de ser un equipo más ordenado y reconocible. El problema fue que ninguno de los dos tuvo calidad suficiente para transformar esos acercamientos en ocasiones realmente peligrosas.
Cuando parecía que el empate sin goles era el resultado más lógico, llegó el golpe final. En el quinto minuto de descuento, Yirenkyi apareció en el área para marcar el único gol de una noche muy gris y desatar la celebración ghanesa. Un premio excesivo para un equipo que terminó con apenas 38% de posesión y solo dos remates al arco, frente a un Panamá que controló el balón durante gran parte del encuentro, pero volvió a exhibir su principal déficit: la falta de contundencia.
Si este partido deja alguna conclusión, es que tanto Ghana como Panamá están lejos del nivel que han mostrado otras selecciones en el arranque del torneo. Los africanos suman tres puntos de oro, pero futbolísticamente quedaron en deuda. Panamá, en cambio, se quedó sin premio pese a ofrecer más argumentos. Inglaterra y Croacia, los otros integrantes del Grupo L, seguramente habrán tomado nota de un duelo que, hasta ahora, se instala sin discusión entre los más flojos de esta Copa del Mundo.