En Argentina y Uruguay los inversionistas externos en los clubes profesionales todavía son sinónimo de dinero fresco y prosperidad futura. En Chile, con veinte años de experiencia, ya estamos inmunizados a los sueños de grandeza. Por eso ha sido rudo para los vecinos del Río de la Plata la pasada del millonario estadounidense Foster Gillet (47), con un patrimonio de 700.000.000 dólares y que llegó con la promesa de revolucionar el mercado del fútbol argentino y uruguayo.
Gillet, cuyo dinero es fruto, sobre todo, de una herencia paterna, es un aventurero de las inversiones deportivas: estuvo involucrado con con los Harlem Globetrotters, los Miami Dolphins de la NFL, el hockey sobre hielo, la Nascar, se metió en la directiva del Liverpool hasta que fue vendido el 2007 (con una gran deuda), tuvo un equipo de esquí profesional y quiso comprar el Oyimpique de Lyon el 2022.
Pero en la Banda Oriental su aventura terminó de la peor manera. En diciembre de 2024 los socios del histórico Rampla Juniors aprobaron la llegada de Foster Gillet como inversor externo para sanar las finanzas del club y llevarlo de regreso a la Primera División de la AUF. Se suponía que asumiría un pasivo de siete millones de dólares que tenía el club e invertiría en potenciar el plantel.
Diez meses más tarde ocurrió todo lo contrario: A lo largo de 2025, la gestión de Gillett ha generado una crisis económica en Rampla, con deudas impagas a jugadores y empleados. Denunciado por los dirigentes, el millonario norteamericano inyectó 90 mil dólares el último mes, lo que no sirvió para evitar la catástrofe deportiva. Rampla Juniors, en vez de subir a Primera en Uruguay, descendió a Tercera este fin de semana, saliendo del profesionalismo.
Rampla Juniors, apodado el Picapiedra, gastó un dineral en incorporaciones el 2024 para ganar la B uruguaya y subir a Primera. Pero, como señala Olé en su edición de hoy: "el empresario se borró y desde la comisión directiva del club intimaron al estadounidense para que cumpla el acuerdo firmado". Ayer cayeron 1-0 con Atenas y con el promedio de 0,903 salieron del profesionalismo junto a Artigas.
El periodista uruguayo Nico Musetti lo definió así en su cuenta de X: El descenso de Rampla Juniors es coherente con la nefasta gestión de Foster Gilett: le vendieron espejitos de colores a los socios, subestimaron la categoría y al país, los contratistas le armaron el plantel, se dieron el tupé de no jugar en el Olímpico y sacarle la identidad al gigante del Cerro.
Pero no sólo Rampla Juniors se quedó esperando el cuerno de la abundancia de Foster Gillet. Un histórico argentino como Estudiantes de La Plata está en la misma situación. Igual que en el Picapiedra, los Pincharratas firmaron un acuerdo con Gillet, a través de Juan Sebastián Verón, donde se prometía una inversión gigantesca, se hablaba de entre 120 y 200 millones de dólares, a treinta años plazo. El hito inicial fue la exorbitante y fuera de norma contratación de Cristián Medina en 15 millones de dólares desde Boca, una cifra muy por encima del mercado argentino.
A principios de 2025 surgieron dudas sobre la falta de transparencia del acuerdo y el papel de Gillett en la inversión. En un momento, todo pendió de un hilo debido a los incumplimientos. En abril de 2025, después de meses de demora, Gillett completó el pago de un préstamo de 9,7 millones de dólares que había prometido, y el club recibió el monto restante después de un primer pago en marzo. Pero fue un calmante momentáneo, dice Olé: "El pasado 18 de octubre, Estudiantes celebró una asamblea para socios que arrojó, por primera vez en 11 años, un déficit económico de 14.277 millones de pesos" (9.491.525 USD).
El secretario de finanzas del club platense, Juan Martín Ongay, no da muchas esperanzas de que Gillet finalmente traiga la millonaria inversión. "No se llegó a buen puerto con un acuerdo pero las charlas siguen. Acá no ayudó el contexto ya que no hay un apartado legal para que se pueda concretar un arreglo" admite Ongay en Olé.
Por el momento no hay luces del aventurero Foster Gillet. En marzo pasado La justicia argentina, a través del fiscal federal Guillermo Marijuán, inició una investigación preliminar sobre posibles delitos en las transferencias de varios futbolistas. El foco está puesto en las operaciones vinculadas al empresario Guillermo Tofoni, socio de Gillett en la región y se centra en los movimientos de jugadores como Valentín Gómez de Vélez, Rodrigo Villagra de River Plate y Cristian Medina de Boca Juniors, así como de Agustín Piovi. Las sospechas surgieron cuando el dinero prometido por estas transferencias no llegó a los clubes involucrados, lo que perjudicó tanto a las instituciones como a los propios jugadores.