Una hoja en blanco. Así se ve la planificación de cara al 2026, con algunas opciones de fichajes y un entrenador que corre con ventaja, pero todo está en punto muerto. Una semana transcurrió desde que la Universidad de Chile finalizó oficialmente su 2025 y, por ahora, Gustavo Álvarez sigue siendo el entrenador de cara al 2026. Ya es archiconocida la renuncia que no fue y las ganas que tiene el argentino de partir rumbo a otros destinos para la próxima temporada.
En estos casi siete días el avance es nulo, inexistente. Si bien se habló de un ofrecimiento de $250.000 USD, lo cierto es que desde el CDA allegados al club apuntaron a que nunca se esgrimió un posible pago. Esa cifra representaría un poco más del 20% de los 1.2 millones estipulados en su claúsula por ponerle fin al contrato que vence en diciembre del próximo año. Al no poder finalizar oficialmente ese contrato, tampoco se puede anunciar al nuevo entrenador, que estaría prácticamente confirmado: el portugués Renato Paiva.
Álvarez sabe de los contratiempos y juega con esa carta a su favor. La pretemporada arranca el 5 de enero con los exámenes médicos de rigor que se desarrollarán en una clínica de la capital, para luego partir a Concepción, ciudad que servirá de centro de operaciones de los azules antes del arranque del fútbol. En total faltan apenas 20 días para llegar a esa fecha, tiempo que ya aparece como corto para sentenciar al técnico y sus definiciones con los fichajes necesarios para reforzar el plantel.
Por ahora todo se ve extremadamente preocupante en el CDA. De más está recordar la sanción de la CMF a Michael Clark que tiene al presidente con la cabeza puesta en cualquier parte menos en el fútbol. "Eso no afecta a un club que funciona a la perfección", dijo el capitán Marcelo Díaz hace un par de conferencias de prensa.
Colo Colo ya confimó a Fernando Ortiz como el nuevo entrenador y, tras cartón, anunció la salida de cuatro jugadores importantes. Universidad Católica, el primero de los grandes en saltar a la cancha en 2026, ya cerró renovaciones y avanzó rápido en el mercado para satisfacer las necesidades de Daniel Garnero. La U, a diferecia de sus clásicos rivales, empezó dando ventaja. Sin tener claro el futuro de su Presidente, con el entrenador amarrado al CDA en situación de "rehén" y sin claridad de quién agarrará las riendas del primer equipo, los azules ya parten un pie atrás la lucha por un título esquivo desde el 2017.