La elección tenía un componente especial. Por primera vez en 20 años, Florentino enfrentó una oposición real dentro del madridismo. Tras dos temporadas consecutivas sin títulos mayores, el presidente decidió adelantar los comicios cuando aún le quedaban dos años de mandato, apostando su continuidad a una votación que podía transformarse en un plebiscito sobre su gestión.
Y ganó. Lo hizo con el 65% de los votos frente al 35% obtenido por Enrique Riquelme, empresario energético de 37 años que intentó capitalizar el desgaste de la actual administración. En números absolutos, Florentino recibió más de 21 mil sufragios y aseguró un séptimo mandato presidencial en la institución más poderosa del fútbol mundial.
Pero la victoria no estuvo exenta de señales de advertencia. Aunque arrasó en todas las mesas electorales, el resultado mostró que existe un sector importante de socios dispuesto a cuestionar su liderazgo. Algunos análisis en España incluso interpretan el 35% de Riquelme como el nacimiento de una oposición organizada capaz de disputar el poder en el futuro.
Florentino entendió que esta elección también se ganaba con promesas. Durante la campaña confirmó el regreso de José Mourinho al banco del Real Madrid y anunció una profunda reconstrucción deportiva. Entre sus compromisos aparecen los fichajes de Ibrahima Konaté y Denzel Dumfries, además de una inversión cercana a los 150 millones de euros para incorporar una nueva figura galáctica.
La apuesta fue suficiente para convencer a la mayoría de los socios. Tras conocerse los resultados, Pérez celebró haber conseguido el segundo mejor resultado electoral de la historia del club y aseguró que seguirá luchando para que el Real Madrid vuelva a conquistar Europa. “Seguiremos trabajando para que el Real Madrid siga ganando títulos”, afirmó en su discurso de victoria.
La dimensión de su reinado ya es difícil de comparar. Llegó por primera vez al poder en el año 2000, impulsó la era de los Galácticos, transformó al club en una potencia económica global, remodeló el Santiago Bernabéu y convirtió al Real Madrid en una de las instituciones deportivas más valiosas del planeta. Hoy, con casi ocho décadas de vida, sigue ganando elecciones y controlando el rumbo del club más importante del mundo.
Muchos dirigentes pasan. Algunos dejan huella. Florentino Pérez, en cambio, parece haber encontrado la fórmula para permanecer. Y después de esta nueva victoria electoral, la sensación en Madrid es una sola: mientras él quiera, seguirá ahí. Porque para el madridismo, Florentino ya parece inmortal.