La guerra por el poder en el fútbol mundial ya dejó de desarrollarse únicamente entre comunicados diplomáticos. FIFA denunció públicamente la existencia de un “esfuerzo concertado y permanente” para sacar a Gianni Infantino de la presidencia, en el momento más delicado del dirigente desde que llegó al cargo en 2016.
La respuesta del organismo aparece después de semanas de tensión provocadas por FIFA Forward Enterprise (FFE), el proyecto que pretendía permitir inversión privada en parte de las operaciones comerciales y de eventos de la entidad, incluyendo negocios vinculados a los Mundiales y Mundiales de Clubes. La iniciativa finalmente fue retirada ante la fuerte resistencia internacional.
Pero el retroceso de Infantino no consiguió apagar el conflicto. UEFA sostuvo que perdió la confianza en su presidencia y mantuvo su amenaza de que las federaciones europeas boicoteen futuras competiciones FIFA. Concacaf también cuestionó duramente la conducción del organismo y pidió una revisión profunda de la gestión del suizo.
En ese escenario, FIFA decidió contraatacar. “Es cada vez más evidente que existe un esfuerzo concertado y permanente por parte de algunos para socavar a FIFA y a su presidente”, señaló el organismo. “Quienes no cuentan con el apoyo de las asociaciones miembro de FIFA no deberían intentar conseguir mediante acusaciones, insinuaciones o desinformación aquello que no pueden conseguir mediante los procesos democráticos establecidos por FIFA”, agregó.
El mensaje supone un cambio de tono importante. FIFA no sólo cierra filas en torno a Infantino, sino que interpreta las ofensivas contra su presidente como un intento de alterar por otras vías la correlación de fuerzas existente dentro del organismo. Además, advirtió que no tolerará ningún procedimiento relacionado con la elección presidencial que se aparte de sus estatutos y mecanismos institucionales.
La crisis sumó otro ingrediente explosivo durante las últimas horas. The Telegraph publicó que UEFA habría pagado una suma de seis cifras a una supuesta amante de Infantino cuando éste ejercía como secretario general de la organización europea. FIFA respondió que el dirigente “niega firmemente” las acusaciones y aseguró que son “categóricamente falsas”.
UEFA, por su parte, confirmó que existió un pago por salida a la persona involucrada y que también se financiaron estudios de MBA, aunque no respondió quién autorizó la operación. La organización europea tampoco confirmó públicamente la naturaleza de la relación denunciada por el periódico británico.
Mientras las acusaciones aumentan, el mapa político del fútbol mundial comienza a dividirse. UEFA mantiene su ofensiva, mientras dirigentes de Noruega y Jordania han cuestionado públicamente a Infantino. En cambio, federaciones como Argentina y México le han entregado respaldo, mientras la Confederación Africana de Fútbol ratificó unánimemente su apoyo.
Conmebol también se alineó en los últimos días con la defensa de la institucionalidad de FIFA y llamó a preservar la unidad del fútbol mundial, cuestionando las acciones unilaterales en medio de la crisis.
El conflicto, por lo tanto, ya supera ampliamente al fallido proyecto FFE. Con las elecciones presidenciales de FIFA fijadas para marzo, la disputa comienza a parecer una auténtica batalla por el control del fútbol mundial. Y por primera vez desde que estalló la crisis, la propia FIFA reconoce públicamente que considera que existe una ofensiva organizada para terminar con la era Infantino.