La movida económica le salió perfecta el presidente de la FIFA Giani Infantino: el Mundial 2026 resultó en una máquina imparable de generar dinero y los números finales, brutos, se estiman por sobre los 15.000 millones de dólares, un 36% superior a la estimación inicial que rondaba por los 11.000 millones. Además, casi duplicó lo racudado en Qatar 2022 cuando el balance indicó 7.600.000 millones en los libros de Zurich.
Pese a las críticas cada vez más duras por la postura genuflexa y casi servil de Infantino con Donald Trump, el suizo-italiano sabía que toda humillación pública tendría su recompensa en la caja. En el entendido que la FIFA vive con défict tres años y termina ordenando las finanzas con los mundiales. Como escribimos en un artículo anterior en La Hora de King Kong, todo el resto de las actividades de la FIFA, Mundiales de distintas categorías tanto femeninos como mansculinos, planes de desarrollo del fútbol, financiamiento de las federaciones locales y muchos más, sólo dan pérdidas al organismo. Pero el Mundial masculino compensa todo y ordena la balanza. Así es el ciclo de cuatro años. Pero esta vez las cosas fueron mucho mejor de lo esperado.
Los 48 equipos que aumentaron los partidos a 104 empujaron esta recaudación en entradas, marketing, apuestas y derechos de televisión. En la venta de boletos la FIFA incursionó en un terreno desconocidos hasta el 2026: la reventa. La entrada más cara para la final, por ejemplo, costaba a precio oficial 32.970 dólares, pero en el mercado informal se llegó a ofrecer por dos millones ¿Cómo entraba la FIFA en esta venta secundaria? Zurich se llevaba el 15% de comisión al comprador y otro 15% al vendedor en su propia plataforma de reventa (www.fifa.com/es/articles/ticketing-guide-ticket-resale). Una locura.
En cuanto a los derechos de televisión la apuesta de FOX Sports USA de 500 millones por los derechos resultó largamente beneficiosa: los revendió a otras cadenas en 1.500 millones y las pausas de hidratación, que se demostró que fueron diseñadas sólo como una ventana más de comerciales, se vendían entre 200.000 y 800.000 dólares dependiendo el partido.
En marketing empresas como Adidas y Nike tuvieron excelentes números. Siendo la marca alemana muy beneficiada con la enormes ventas de la camiseta de México, mientras que la estadounidense duplicó lo logrado en Qatar 2022 con miles de camisetas de Francia, Brasil, Países Bajos, Estados Unidos y, sobre todo, Inglaterra.
Pero el mercado que realmente dio el salto más grande fue el de las apuestas y mercados de predicción. Se estima que se movieron 50.000. millones de dólares en este Mundial con la empresa Kalshi, socia de la FIFA, recaudando 31.000 millones de los cuales 22.420 millones están ligados al Mundial. Otra empresa, Draft Kings, registró apuestas cinco veces superiores a Qatar siendo el partido entre Estados Unidos y Bélgica el más apostado de la historia en todas las plataformas.
La sola final tuvo una audiencia global de 2.000 millones de espectadores y Donald Trump ya dijo que quería el Mundial del 2038 para Estados Unidos. Pero sin Canadá y México esta vez. Todo para mí.