La segunda fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026 significó un duro aterrizaje para los equipos brasileños. Luego de una jornada inaugural donde habían logrado mantenerse invictos, el panorama cambió radicalmente con una serie de resultados adversos que encendieron las alarmas en el país que suele dominar el continente.
El primer golpe lo recibió Mirassol, que no pudo sostenerse en la altura de Quito y cayó por 2-0 ante LDU. Un resultado que, si bien encuentra explicación en las condiciones geográficas, dejó en evidencia dificultades para competir fuera de casa en escenarios complejos.
Más sorpresivo aún fue lo de Cruzeiro, que en condición de local terminó perdiendo por 2-1 ante Universidad Católica. El conjunto chileno aprovechó sus momentos y expuso fragilidades defensivas en un equipo brasileño que, en el papel, partía como favorito.
La caída de Fluminense profundizó la crisis de la jornada. El cuadro carioca fue superado por 2-1 por Independiente de Rivadavia, en un resultado que golpea por el rival y por el contexto, considerando las expectativas que genera el equipo en el plano internacional.
El único que logró sostener la bandera fue Corinthians, que con un sólido 2-0 ante Santa Fe evitó un pleno de derrotas y le dio algo de oxígeno a una fecha que, hasta ese momento, era completamente adversa.
A la espera de lo que haga Palmeiras ante Sporting Cristal, el balance parcial es claro: tres derrotas en cuatro presentaciones, un contraste absoluto con la solidez mostrada en la fecha 1. Más allá de que aún queda mucho torneo por delante, la jornada deja una señal potente: en esta Libertadores, los equipos brasileños no tendrán el camino despejado y deberán responder rápidamente si quieren sostener su hegemonía continental.