La elección de Milovan Kegevic como nuevo presidente de la Federación de Tenis de Chile ha provocado preocupación en distintos sectores del deporte blanco. Más allá del estrecho triunfo electoral que le permitió llegar al cargo, el foco se ha instalado en el extenso historial de denuncias, querellas y conflictos judiciales que arrastra el dirigente desde hace años.
Un reportaje publicado por ADN reveló una serie de antecedentes que hoy vuelven a instalarse en el debate público justo cuando Kegevic se prepara para asumir el principal cargo dirigencial del tenis nacional.
Según detalló el medio, el dirigente figura en diversas causas judiciales registradas entre 2007 y 2026. Entre ellas aparecen denuncias por presuntas estafas, apropiación indebida, administración desleal, falsificación de documentos y otros conflictos que han terminado en tribunales durante las últimas dos décadas.
Sin embargo, la propia publicación aclara que la existencia de denuncias o querellas no implica una condena. De hecho, varias de las causas terminaron archivadas, sobreseídas o mediante acuerdos judiciales. A la fecha, no se registran condenas penales firmes en contra del nuevo presidente de la federación por los antecedentes expuestos en el reportaje.
Uno de los casos más delicados corresponde al conflicto por el complejo deportivo Valle Dorado de Villa Alemana. De acuerdo con ADN, existe una querella por presunta falsificación y uso malicioso de instrumento privado, luego de que propietarios del recinto cuestionaran la autenticidad de un contrato de comodato presentado en medio de la disputa.
El reportaje también recoge acusaciones de tenistas de la Región de Valparaíso vinculadas a los Juegos Nacionales de Temuco 2024. Los deportistas denunciaron problemas administrativos que los obligaron a financiar gastos de viaje y alojamiento, además de situaciones que afectaron su participación en la competencia.
Los antecedentes han generado inquietud en el ambiente del tenis chileno. Diversas voces observan con preocupación el impacto que la llegada de Kegevic podría tener en la imagen institucional de la federación, especialmente en momentos donde el deporte enfrenta desafíos de financiamiento, desarrollo y gobernanza.
De hecho, fuentes vinculadas al tenis nacional reconocen que existe incertidumbre respecto de lo que ocurrirá una vez que el nuevo directorio comience a operar. Incluso, algunas personas cercanas al proceso aseguran que no se descartan renuncias dentro de la estructura federativa tras la llegada del nuevo presidente, situación que podría generar un nuevo foco de tensión en la actividad.
La preocupación no pasa únicamente por los antecedentes judiciales. También existe inquietud por el efecto que una presidencia marcada por la controversia podría generar en la relación con auspiciadores, organismos públicos y actores internacionales del tenis.
Por ahora, Kegevic se encuentra habilitado para asumir sus funciones, ya que no existe impedimento legal que le prohíba ejercer el cargo. Sin embargo, su llegada abre una compleja discusión respecto de los estándares que deben exigirse a quienes lideran las federaciones deportivas chilenas.
La pregunta que comienza a instalarse en el mundo del tenis no es únicamente cómo será la gestión de Milovan Kegevic. También apunta a cómo una figura rodeada de tantos cuestionamientos logró alcanzar la presidencia de una de las federaciones deportivas más relevantes del país.