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Fernando Muslera ya había mostrado no sólo en este encuentro, sino que en los anteriores su fragilidad y fallas en la portería, Bielsa lo ratificó igual y el portero respondió, o más bien no lo hizo, en un remate que parecía intrascendente al minuto 41’ por parte de Alex Baena, luego de recibir una habilitación por la derecha.
Una jugada que incluso los hispanos la realizaron con un hombre menos en cancha por atención de Oyarzábal y con Lamine tendido en el césped reclamando una infracción. Su error tendría consecuencias para el complemento.
Uruguay masticaba la inesperada sorpresa, porque si bien España dominó los primeros minutos del partido, tras la detención comercial, la Celeste cambió la propuesta y controló el sector de Lamine Yamal y con una marca en bloque en el medio, muy similar a lo que hizo Chile ante la misma España, logró cortar los circuitos de los ibéricos.
De ahí comenzó a aparecer Canobbio y Darwin Núñez que reemplazó a Fede Viñas y que pusieron en aprietos a un dubitativo Unai Simón. Valverde casi no se mostró y se vio muy desconectado con el juego uruguayo, salvo con un remate al final.
La vuelta venía consigo el cambio de Rochet por Muslera. Un golpe duro de Bielsa, con lecturas interpretables y con respuestas impredecibles de un plantel que ya estaba golpeado por el resultado. Pero el rosarino no se quedó ahí, fuera un desconectado Valverde por Viñas para buscar al menos con amor propio la igualdad ya que el fútbol estuvo alejado de los charrúas.
En el minuto 92 se instaló la polémica en Guadalajara con una confusa jugada de Dani Olmo que derriba en el área a Federico Viñas pero el juez Ismail Elfath que ni siquiera fue al VAR, ante la ira de toda la banca. La furia inundó a Canobbio que además fue expulsado por una jugada posterior.
Uruguay y Bielsa terminan un calvario que tuvo su final lleno de polémicas y que sin dudas destapará más historias tras una eliminación inesperada y con un plantel desintegrado