Las palabras de Sergio Jadue volvieron a agitar el debate en el fútbol chileno. El ex presidente de la ANFP, hoy fuera del país y con una trayectoria marcada por el escándalo, reapareció cuestionando la gestión de Pablo Milad, apuntando a una supuesta falta de “peso” dirigencial que —según su mirada— explicaría el presente del fútbol nacional.
En ese contexto, la visión de René Rosas adquiere especial relevancia. Rosas trabajó en la ANFP durante el período de Jadue, fue gerente de Competiciones y tuvo un rol clave en la organización de la Copa América 2015. Desde esa experiencia, discrepa de fondo con el concepto instalado por el ex timonel.
Para Rosas, hablar de “peso” como variable explicativa no solo es impreciso, sino que termina dañando la credibilidad de los procesos. “Decir que los logros o fracasos pasan por tener o no peso es enlodar todo”, sostiene. A su juicio, esa lógica sugiere que los resultados se definen fuera de la cancha o por influencias ajenas a lo deportivo y organizativo, una lectura que considera injusta y simplista.
El ex dirigente de Quilín apunta a que los torneos, clasificatorias y competencias internacionales se rigen por reglamentos, planificación y decisiones técnicas que no pueden reducirse a una correlación de fuerzas políticas. En esa línea, enfatiza que el éxito deportivo requiere coherencia entre gestión, estructura y rendimiento, y que instalar la noción de “peso” termina relativizando el trabajo serio que sí se realiza dentro de los marcos institucionales.
Hoy, lejos de la ANFP, Rosas canaliza esa visión en su rol como director ejecutivo de Universidad de Concepción. El Campanil vive una nueva etapa tras el cambio de propietarios y el retorno a Primera División, con un proyecto que —según explica— se aceleró en sus plazos gracias al ascenso.
La apuesta del club no se limita al primer equipo. El foco está puesto en el desarrollo integral: infraestructura, profesionalización de áreas clave y una planificación que involucra al fútbol masculino, femenino y formativo. “El objetivo principal es consolidarse en la categoría y, desde ahí, proyectar al club lo más arriba posible”, señala Rosas, subrayando que las metas se evalúan con el avance de la temporada y no desde promesas grandilocuentes.
En medio de un fútbol chileno tensionado por debates dirigenciales, declaraciones cruzadas y lecturas del pasado, la postura de René Rosas se instala como un contrapunto claro: menos épica del poder y más énfasis en la gestión. Una convicción que hoy intenta materializar desde Concepción, lejos del ruido de Quilín y con la mirada puesta en construir un proyecto sostenible en la elite.