Nuevos antecedentes salen a la luz sobre los graves incidentes protagonizados por barristas de Universidad de Chile durante el encuentro frente a Everton, disputado el pasado 24 de septiembre en el estadio Sausalito, por los octavos de final de la Copa Chile. El cuadro viñamarino presentó una querella ante el Juzgado de Garantía de Viña del Mar, en la que expone una presunta maniobra organizada para ingresar elementos pirotécnicos al recinto deportivo.
Según reveló La Tercera, la acción habría sido ejecutada por integrantes de una facción de la barra azul denominada “Los Menores”, proveniente del sector de El Belloto, en Quilpué. De acuerdo con los antecedentes recopilados por Everton, entre seis y ocho individuos habrían utilizado un bote sustraído desde la ribera opuesta de la laguna Sausalito para aproximarse al estadio y superar los controles de seguridad.
La operación, según la denuncia, no habría sido improvisada. Mientras un grupo intentaba ingresar por el sector colindante con la laguna, otros barristas comenzaron a provocar disturbios dentro del recinto, específicamente entre las puertas B y D, donde removieron parte de las rejas instaladas para separar a los hinchas visitantes del sector Andes.
Aquello obligó al desplazamiento de funcionarios de Carabineros y personal de seguridad privada, dejando momentáneamente con menor vigilancia el sector por el que se habría intentado ingresar la pirotecnia. Incluso un vehículo del Control de Orden Público de Carabineros debió movilizarse para colaborar en el restablecimiento de las barreras de separación.
El informe de la empresa Pretorianos, encargada de la seguridad del evento, sostiene que durante ese intervalo un grupo de personas, algunas portando mochilas, habría intentado superar el muro perimetral desde la laguna. Los registros recopilados apuntan a que los involucrados utilizaron una embarcación que habría sido robada previamente.
Uno de los elementos incorporados a la querella es una publicación atribuida a la mencionada facción, en la que sus integrantes aparentemente se jactaban de la maniobra. “Ke saen de robarse un bote pa entrar al estadio y armar la fiesta”, señala parte del mensaje difundido en redes sociales, acompañado de una fotografía de elementos pirotécnicos y una mochila.
La documentación también revela que antes del encuentro existían advertencias sobre posibles intentos de ingresar fuegos artificiales. Incluso se había alertado sobre personas que estarían dispuestas a ofrecer dinero a trabajadores del estadio para facilitar el acceso de estos elementos, situación que motivó el reforzamiento de los controles de seguridad.
Los hechos terminaron con el lanzamiento masivo de bengalas, petardos y fuegos artificiales desde la Galería Laguna, sector destinado a los aproximadamente tres mil seguidores de Universidad de Chile que asistieron al compromiso. La pirotecnia alcanzó diferentes sectores del estadio y obligó al árbitro Piero Maza a suspender el encuentro cuando se disputaban los últimos minutos.
La querella también consigna que dos menores de edad fueron detenidos durante los incidentes, aunque posteriormente quedaron en libertad. Everton solicitó al Ministerio Público obtener los antecedentes de los controles de identidad, además de los registros biométricos de la ANFP y las imágenes captadas por TNT Sports, incluidas aquellas que no fueron emitidas durante la transmisión televisiva.
Hasta ahora, 19 personas han recibido sanciones de Derecho de Admisión como consecuencia de los hechos. A ello se suma el catastro de daños realizado por la Municipalidad de Viña del Mar, que estableció en $7.128.050 el valor de los materiales necesarios para reparar los destrozos ocasionados en butacas, baños, luminarias, accesos, barandas y otras instalaciones del recinto.
Los antecedentes expuestos por Everton abren una nueva arista sobre la planificación de los incidentes, aunque la eventual participación de los integrantes de “Los Menores” y la utilización de la embarcación deberán ser determinadas por la investigación judicial. El caso también vuelve a poner bajo cuestionamiento las medidas de seguridad de los espectáculos deportivos y los mecanismos utilizados para impedir el ingreso de elementos peligrosos a los estadios.