El organismo dirigido por Giani Infantino enfrenta severas pérdidas durante tres años y logra recuperar todo y generar ganancias sólo en los mundiales. Eso explica muchas de las polémicas decisiones tomadas para el actual como la pausa de hidratación

Alguna vez Joâo Havelange dijo "Yo vendo un producto llamado fútbol". Y por eso bajo su mandato, continuado por Sepp Blatter, al frente de la FIFA comenzaron a proliferar los mundiales Sub 20, Sub 17, Sub 17, el fútbol femenino y la ampliación del mundial adulto. La política implantada por Havelange hace cuarenta años no ha variado, al contrario se ha extremado, con Giani Infantino pese a los esfuerzos por desmarcarse de los dirigentes implicados en el FIFA Gate el 2015.
La ampliación de los participantes del Mundial de 32 a 48, y eventualmente a 64 el 2030, tiene una previsible explicación económica. Pero los fundamentos exceden la simple "codicia" de los dirigentes. Sin el Mundial adulto la FIFA es inviable y una máquina de perder dinero.
Los balances publicados por la propia entidad señalan que el 2023 perdieron 600 millones de dólares, el 2024 800 millones y el 2025 500 millones. Con esos números no hay FIFA que resista. Sin embargo el 2026 Zurich presentará ganancias por dos mil millones de dólares, lo que cubre todas las pérdidas de los años anteriores. Y este alza espectacular en los ingresos sólo se explica por el Mundial que se está jugando en Estados Unidos, Canadá y México.
Los derechos de transmisión del Mundial representan el 41% de todos los ingresos de la FIFA en los últimos cuatro años. El total de ingresos asociados al evento llegan a un total de 8.600 millones de dólares contra los 6.600 millones que son los costos operativos. Y con ese margen, la FIFA e Infantino cubrirán las pérdidas para el 2027, 2028 y 2029 hasta que el Mundial del 2030 pague una vez más la operación completa.