Universidad de Chile acelera por Fernando Gago y lo hace con una señal clara: abrir la billetera como hace años no ocurría en el Centro Deportivo Azul. El exentrenador de Boca Juniors y Necaxa está a detalles de sellar su llegada, con un contrato que bordea los 1,4 millones de dólares anuales, cifra que lo posiciona inmediatamente entre los técnicos mejor remunerados en la historia del club.
La decisión no es menor. En su último vínculo, Gustavo Álvarez percibía cerca de 750 mil dólares al año, prácticamente la mitad de lo que la U está dispuesta a desembolsar por Gago. El salto es evidente y expone un cambio profundo en la conducción deportiva: de un perfil más austero y de proyecto, a una apuesta de mayor inversión, urgencia y exposición.
El nombre de Gago se terminó imponiendo por sobre alternativas como Martín Lasarte, en una negociación que avanzó con rapidez en los últimos días. Desde la interna del club entienden que su perfil, con experiencia en ligas competitivas y paso por clubes de alta presión, puede ser el golpe de timón que necesita un equipo golpeado tras la salida de Francisco Meneghini.
La U, en ese contexto, no solo cambia de técnico. Cambia de estrategia. La apuesta por Gago implica asumir un costo elevado en un momento de inestabilidad deportiva, apostando a que el impacto inmediato justifique la inversión. Porque si algo queda claro con esta negociación, es que en Azul Azul la paciencia se terminó