Del ser el mejor volante mixto del planeta, con el título Mundial el 2018 defendiendo a la selección de Francia, a caer en el olvido casi total. Paul Pogba no consigue levantar cabeza. En esta pretemporada, apenas ha disputado 45 minutos durante el primer amistoso del Mónaco frente al Saint-Priest, encuentro en el que además lució el brazalete de capitán. Sin embargo, desde entonces no ha vuelto a jugar un solo minuto debido a unas molestias en la rodilla derecha.
Aunque esta semana el centrocampista había logrado reincorporarse paulatinamente a los entrenamientos, sufrió otro duro revés cuando su vuelta parecía inminente. Pogba tuvo que retirarse de la sesión por una lesión en el muslo izquierdo. A la espera de conocer el alcance exacto, este contratiempo lo obliga a reiniciar su rehabilitación justo a las puertas del inicio de la Ligue 1 y sin el ritmo de competición necesario para asumir un rol protagonista en los esquemas de Filipe Luís.
Según informa el diario Nice-Matin, Pogba grito antes de desplomarse sobre el césped durante un partido en espacio reducido. El galo abandonó el terreno de juego con un aparatoso vendaje en la zona afectada, arropado por las muestras de cariño y apoyo de sus compañeros y del cuerpo técnico.
Esta nueva recaída oscurece aún más el futuro del campeón del mundo en 2018. Pogba llegó al Mónaco tras un largo periodo de inactividad provocado por su sanción por dopaje, la cual propició su salida de la Juventus. De hecho, la temporada pasada apenas disputó seis partidos, sumando algo menos de 120 minutos en total. La directiva monegasca valora ofrecerle directamente la rescisión de contrato y este nuevo revés pone seriamente en riesgo su continuidad en el Mónaco y compromete su futuro en la élite del fútbol.