La comercialización del Mundial de Fútbol excede con mucho las tan discutidas pausas de hidratación que los canales de televisión venden como tandas publicitarias en millones de dólares. Las mismas selecciones tienen una una nueva veta comercial novedosa y sorprendente: vender las camisetas firmadas de los jugadores en sitios de subastas apenas terminan los partidos.
El sitió MWS tiene un surtido muy amplio y actualizado, apenas hay tres o cuatro días de desfase con cada partido, donde se pueden adquirir las camisetas utilizadas por las estrellas del Mundial. A la hora en que se escribe esta nota están a la venta la 17 que Florian Wirtz calzó en la derrota de Alemania contra Ecuador por 2.829 euros quedando dos días pare que culmine la subasta. Hay varias de Alemania disponibles: la 10 de Musiala (2.202 euros), la 1 de Neuer (1.521 euros) o la 19 de Sané (1100 euros).
Hay camisetas de Países Bajos vs Túnez (19 de Brian Bobbey en 4.506 euros), Canadá, Suecia, Estados Unidos, Curazao, Ghana, Croacia etc. Todas usadas en el Mundial y firmadas por los jugadores. Garantizadas.
Algunos de las ventas más destacadas en este Mundial han sido la camiseta que utilizó el futbolista de Estados Unidos Christian Pulisic en el partido frente a Paraguay, se vendió por 49.471 euros muy por delante de la segunda que es la que usó Luka Modric contra Inglaterra, por esta pagaron 30.120 euros.
Lo más curioso de todo es que no solo se venden las que han sido utilizadas y firmadas, los futbolistas también venden las camisetas que se han fabricado, pero finalmente no han sido usadas. Por ejemplo, hay una camiseta en puja por 24.000€ de Cristiano Ronaldo que la fabricaron para el partido contra Uzbekistán y que finalmente no utilizó. Porque en algunos partidos se fabrican dos o tres camisetas para cada jugador y finalmente se utiliza solo una o dos.
En el top 10 también se ha colado la camiseta con la que Comenencia de Curaçao marcó el primer gol de la historia en un Mundial con su país. Se vendió por 18.000 euros. Y es que algunas camisetas valen por la estrella que las llevó, y otras por la historia que cuentan.