El fallecimiento de Jesús de Miguel ha dejado una profunda huella en Jesús Owono. El guardameta del FC Andorra atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida, marcado por el dolor, el sentimiento de culpa y la dificultad para asimilar lo sucedido. La situación ha llegado a tal punto que, según relata Ana Maye, persona de máxima confianza del futbolista desde que tenía 14 años como Coordinadora General de la selección de Guinea Ecuatorial, se ha llegado a plantear abandonar el fútbol.
Owono está trabajando con su club para afrontar las consecuencias emocionales de la tragedia. El Andorra está poniendo a su disposición ayuda psicológica, con profesionales que le acompañan en su recuperación y le ayudan a comprender que lo ocurrido fue un accidente. También le están mostrando vídeos de otros deportistas que han vivido situaciones traumáticas similares, con el objetivo de ayudarle a procesar lo sucedido y recuperar progresivamente la confianza.
Pero el proceso no está siendo sencillo. "Por mucho que se lo digan, le apena muchísimo. Está muy afectado, sobre todo por el niño de un año y medio que tenía Jesús Miguel y por su viuda. No sabe cómo gestionar todo esto", explica Maye al medio catalán Mundo Deportivo.
Uno de los aspectos que más le preocupan es también el trato que está recibiendo su hermano pequeño, que juega al fútbol en el País Vasco. Según relata Maye, está siendo increpado e incluso insultado por personas de su entorno deportivo. "Al hermano de Jesús lo están llamando asesino. Le increpan en su equipo y hasta algunos padres le insultan. Es muy duro. Su hermana, que estudia en la Universidad de Valencia, también está sufriendo por lo que está pasando. No se lo merecen", denuncia.