Fernando Gago tiene una nueva oportunidad para demostrar que puede responder cuando las circunstancias realmente lo exigen. Este jueves, Universidad de Chile enfrentará a Deportes Antofagasta por la revancha de los cuartos de final de Copa Chile, con la obligación de revertir el 0-2 sufrido en el compromiso de ida. Una tarea que parece abordable por la diferencia de categoría y planteles, pero que adquiere otra dimensión cuando se revisa el historial del entrenador argentino en encuentros de eliminación directa.
Y es que Gago ya sabe lo que significa protagonizar un fracaso de proporciones frente a un equipo del ascenso. Ocurrió el 8 de junio de 2022, cuando dirigía a Racing Club, uno de los equipos más elogiados del fútbol argentino en aquella temporada. Su conjunto llegaba como amplio favorito para enfrentar a Agropecuario, representante de la Primera Nacional, por los dieciseisavos de final de la Copa Argentina. Sin embargo, terminó perdiendo 2-1 y quedó eliminado de manera vergonzosa.
Lo más llamativo de aquella jornada fue que Racing comenzó ganando gracias a un gol de Tomás Chancalay a los 29 minutos. Todo parecía encaminado hacia una clasificación relativamente tranquila, pero Agropecuario necesitó apenas unos minutos para desarmar al equipo de Gago. Brian Blando marcó dos veces sobre el cierre del primer tiempo y consumó una remontada que dejó al descubierto las debilidades defensivas de un conjunto que dominaba la pelota, pero que era incapaz de controlar los momentos más importantes del encuentro.
La eliminación provocó un terremoto en Avellaneda. Racing había conseguido una histórica racha de 11 victorias consecutivas durante aquella temporada, había despertado enormes expectativas y contaba con un plantel considerablemente superior al de Agropecuario. Sin embargo, cuando llegó el momento de ratificar su favoritismo, el equipo volvió a fallar. Y no era la primera vez que ocurría.
En apenas 25 días, el Racing de Fernando Gago había quedado eliminado de tres competiciones. Primero perdió la semifinal de la Copa de la Liga ante Boca Juniors mediante lanzamientos penales, después cayó como local ante River Plate de Uruguay y quedó fuera de la Copa Sudamericana, pese a llegar como líder de su grupo a la última jornada. Finalmente, Agropecuario completó una seguidilla de fracasos que transformó los elogios hacia el entrenador en cuestionamientos por su capacidad para afrontar partidos decisivos.
Las estadísticas de aquellas eliminaciones fueron particularmente reveladoras. Contra River de Uruguay, Racing tuvo más del 74% de posesión y realizó 28 remates, pero perdió 1-0. Frente a Agropecuario, volvió a superar el 74% de tenencia y acumuló 25 disparos, aunque terminó derrotado por 2-1. En dos partidos, el equipo de Gago sumó 53 remates y quedó eliminado de ambas competiciones. Mucha posesión, numerosas oportunidades y ninguna clasificación.
Lejos de realizar una autocrítica profunda después de caer ante Agropecuario, Gago defendió el funcionamiento de sus dirigidos y atribuyó la derrota principalmente a la falta de eficacia. Sus explicaciones tampoco consiguieron disipar las dudas sobre sus decisiones, especialmente por haber dejado inicialmente en el banco a Enzo Copetti, una de las principales referencias ofensivas de aquel Racing, para apostar por Javier Correa.
La prensa argentina fue particularmente dura con el entrenador. Los cuestionamientos apuntaron a su incapacidad para transformar el dominio futbolístico en resultados concretos, a las decisiones tomadas en partidos determinantes y a la fragilidad que mostraba su equipo cuando debía resolver encuentros en los que tenía todo a favor. Racing podía jugar bien durante largos pasajes, pero cuando llegaba la hora de clasificar, la propuesta no alcanzaba.
Cuatro años después, el escenario vuelve a presentar similitudes inquietantes. Gago dirige a Universidad de Chile, un equipo que por presupuesto, nombres y categoría debería imponer diferencias frente a Deportes Antofagasta. Sin embargo, los azules ya perdieron 2-0 en la ida y ahora necesitan ganar por al menos dos goles para llevar la definición a los penales, o por tres para avanzar directamente a las semifinales de Copa Chile.
El contexto tampoco ayuda al entrenador. Universidad de Chile viene de perder por 1-0 el Clásico Universitario frente a Universidad Católica, precisamente en un compromiso que podía resultar determinante en la lucha por el cupo de Chile 2. Una victoria habría permitido establecer una diferencia de ocho puntos sobre su rival, pero la derrota redujo la distancia a solo dos unidades y volvió a instalar cuestionamientos sobre la capacidad de Gago para responder en los encuentros de mayor trascendencia.
A eso se suma que el entrenador terminó expulsado en aquel clásico, luego de protagonizar un incidente con el árbitro Diego Flores. El informe del juez consignó una actitud intimidante y contacto frente con frente, un episodio que agregó todavía más tensión a un momento deportivo marcado por los cuestionamientos.
La revancha ante Antofagasta, por lo tanto, representa bastante más que una clasificación a semifinales. También es una oportunidad para que Gago comience a derribar una crítica que lo acompaña desde sus primeros años como entrenador: la dificultad para conseguir resultados cuando sus equipos enfrentan partidos que no admiten margen de error.
El antecedente de Agropecuario demuestra que disponer de un plantel superior, controlar la pelota y generar oportunidades no garantiza absolutamente nada. Racing lo comprobó de la peor manera en 2022 y Universidad de Chile ya recibió una advertencia contundente en el compromiso de ida.
Este jueves, Gago tendrá la posibilidad de evitar que su nombre vuelva a quedar asociado a una eliminación frente a un equipo de una categoría inferior. Porque si Universidad de Chile no consigue remontar ante Deportes Antofagasta, el fracaso de Agropecuario dejará de ser solamente un recuerdo incómodo de su pasado en Argentina para convertirse en un antecedente especialmente revelador de una historia que vuelve a repetirse.