"Pablo Milad destaca la transformación del fútbol chileno impulsado por la FIFA" se titula el laudatorio y fantasioso artículo publicado en la página web del organismo el martes pasado. En el texto el presidente hace una enumeración de logros y avances de nuestro balompié, siempre bajo los faldones tibios y protectores de Giani Infantino, donde no hay espacio para la autocrítica, el balance honesto y la perspectiva realista de lo que han sido sus seis años de gestión que tienen sumida a la actividad en una de las peores crisis multifactoriales y en el último lugar a nivel de selecciones en la Conmebol.
"Gracias al apoyo estratégico de FIFA, la Federación de Fútbol de Chile ha impulsado iniciativas transformadoras que han fortalecido la infraestructura, el desarrollo de talento, promovido la inclusión y consolidado el crecimiento del fútbol en todo nuestro país", comienza diciendo Milad
Luego va por todo lo alto: "Uno de los pilares de este proceso fue el desarrollo de infraestructura deportiva de alto nivel. En octubre de 2025, la Federación presentó en el complejo de Quilín (Santiago) el Centro de Alto Rendimiento José Sulantay (...) La obra representó una inversión de 3,2 millones de USD; 3 millones correspondieron a las fases 2.0 y 3.0 del Programa Forwrd de la FIFA. El centro incluye una cancha de césped artificial con certificación FIFA Quality Pro, iluminación artificial, gimnasio de última generación, vestuarios, dependencias médicas y oficinas técnicas". Por supuesto que Milad no cuenta que se uso un terreno que utilizaban los árbitros y el complejo es una obra muy menor en comparación con las que han construido otras federaciones de la Conmebol como la peruana que gastará 12 millones de dólares en su predio "Nueva Casa Bicolor" en San Luis, Lima.
Por supuesto que en el balance no podía faltar el Mundial Sub 20, caballito de batalla de la actual administración del fútbol chileno para tapar todos los problemas. Allí Milad despliega todos los artificios y ditirambos para instalar la idea de que el torneo significó prácticamente una bisagra en la historia de nuestro fútbol: "La organización del torneo, en conjunto con la FIFA, dejó un importante legado en materia de infraestructura. Se asesoró en la mejora de los estadios, se habilitaron múltiples campos de entrenamiento con canchas de estándar internacional, se construyeron dos canchas híbridas (una de ellas financiada íntegramente por la FIFA) y se incorporó maquinaria de primer nivel para el adecuado mantenimiento del césped. Todo ello continúa utilizándose hasta el día de hoy y sigue generando beneficios para el fútbol chileno".
Luego aprieta el acelerador con más fantasías del extraordinario desarrollo que está teniendo el fútbol formativo en Chile cuando la realidad es que se han recortado de manera brutal los presupuestos y hoy los torneos cadetes son regionalizados para ahorrar dinero. También agradece una y otra vez los fondos de la FIFA para planes de desarrollo, scouting, fútbol femenino, etc. Un mundo color de rosa.
El artículo completo se puede leer
https://inside.fifa.com/es/advancing-football/fifa-forward/news/pablo-milad-transformacion-futbol-chileno