El cierre del ciclo de Lucas Cepeda en Colo Colo, con su traspaso al Elche CF por US$3 millones, no solo confirma una operación deportiva y financiera exitosa para el club albo. También reabre una historia que en el mercado se comenta hace tiempo: cómo Colo Colo terminó quedándose con un jugador que estuvo seriamente considerado por Universidad de Chile.
El punto de partida se remonta a diciembre de 2023, en Juan Pinto Durán, durante la preparación de la Selección Chilena Sub 23 para el Preolímpico de Venezuela. En esos entrenamientos, Cepeda —por entonces jugador de Santiago Wanderers— comenzó a llamar la atención por su potencia, desborde y regularidad, convirtiéndose rápidamente en uno de los nombres más comentados del proceso. A eso se sumaba la necesidad de los porteños de desprenderse de su figura más jóven para hacer caja.
Tras el Año Nuevo, el nombre del extremo volvió a instalarse con fuerza en el radar azul. Manuel Mayo, gerente deportivo de Universidad de Chile, sostuvo conversaciones para interiorizarse del presente de Lucas Assadi y de los jugadores de la U concentrados en la selección. En ese contexto, la recomendación fue explícita: poner atención a Lucas Cepeda como una opción real para reforzar el extremo izquierdo. Sin embargo, el interés no se tradujo en una gestión concreta.
Quien sí reaccionó fue Colo Colo. Días después, Jorge Almirón llegó a Juan Pinto Durán para reunirse con Nicolás Córdova y observar a los jugadores convocados al Preolímpico. En esa conversación, Córdova le sugirió seguir de cerca a Cepeda. Almirón lo vio en terreno, quedó convencido y solicitó formalmente a Daniel Morón, gerente deportivo albo, iniciar su seguimiento.
El respaldo deportivo se sostenía en números. Antes de partir a Colo Colo, Cepeda había construido un rendimiento sólido en Wanderers: 61 partidos oficiales, 7 goles, 7 asistencias y 3.800 minutos disputados. Solo en la temporada 2023 acumuló 26 partidos en Primera B con 3 goles y 3 asistencias, además de participación en Copa Chile y el proceso de ascenso, cifras que lo consolidaron como uno de los extremos jóvenes más productivos de la categoría. A la larga los albos pagarían $500.000 USD por el 50% de la carta del jugador que luego se convertiría en pieza clave para Jorge Almirón. La historia y su final ya es conocida.
Universidad de Chile, pese a tener referencias directas y conocimiento temprano del jugador, no avanzó. Colo Colo sí. Ejecutó la operación, lo incorporó en 2024 y terminó proyectándolo hasta una transferencia internacional que hoy se traduce en US$3 millones de ingreso. El desenlace instala una lectura incómoda para el CDA: mientras la U dudó, el clásico rival decidió y convirtió a Cepeda en un activo deportivo y económico.
Así, la venta al Elche no solo cierra un ciclo para el jugador. También confirma que el verdadero partido se jugó antes, en silencio, en Juan Pinto Durán, donde Colo Colo leyó mejor el momento y terminó quedándose con una apuesta que la U dejó pasar.