La disputa entre Juan Tagle y Pablo Milad escaló a un punto de no retorno. En plena tramitación de la reforma a las SADP, el presidente de Cruzados se posicionó como el principal articulador del bloque de clubes que busca influir —y en varios puntos frenar— los cambios estructurales del fútbol chileno. Pero ese liderazgo no se entiende sin mirar quiénes están detrás. El fallido intento de golpe de estado fue un golpe duro para Tagle.
Porque más allá del discurso institucional, la comisión que encabeza el presidente de Cruzados está compuesta por figuras que fueron protagonistas, operadores o beneficiarios del sistema que se consolidó durante la administración de Sergio Jadue. Y ese dato cambia el eje de la discusión.
Jorge Fistonic es uno de los nombres clave. Dirigente de Deportes Iquique, integró el directorio de la ANFP en la etapa final del ciclo de Jadue y asumió la tesorería en medio del estallido del FIFA Gate. Su rol lo ubicó en el centro del manejo financiero de un periodo marcado por irregularidades, donde posteriormente se argumentó la existencia de una estructura paralela que concentraba las decisiones. Hoy, vuelve a tener influencia en la discusión del futuro del fútbol chileno.
René Rosas representa la dimensión operativa de ese mismo periodo. Como gerente de competiciones y director ejecutivo del Comité Organizador Local de la Copa América 2015, fue responsable de ejecutar uno de los eventos más importantes —y cuestionados— en la historia reciente de la ANFP. Su gestión quedó bajo la lupa por contratos sin licitación y decisiones tomadas bajo instrucciones directas del entorno de Jadue. Pese a eso, su conocimiento técnico lo mantiene vigente en la interna.
El caso de Pablo Ramírez es distinto, pero igual de relevante. Más que un dirigente tradicional, ha sido un operador político dentro del fútbol chileno. Participó como asesor en la ANFP durante el ciclo de Jadue y ha sido apuntado por su influencia en decisiones estratégicas y programaciones. Su nombre también ha estado vinculado a conflictos de interés, especialmente por su relación con empresas que operaron en eventos organizados por la ANFP. Hoy, desde su rol dirigencial, sigue teniendo peso en el Consejo de Presidentes.
Felipe Muñoz, presidente de Rangers, y Jorge Sánchez, de Deportes Antofagasta, representan el poder económico dentro de esta red. Ambos han estado vinculados al financiamiento de clubes a través del factoring, un mecanismo que durante años generó relaciones de dependencia financiera en el fútbol chileno. Ese modelo no solo impactó en lo económico, sino también en lo político, permitiendo construir bloques de apoyo dentro del Consejo de Presidentes. Su presencia en la comisión no es casual.
Este es el grupo que acompaña a Tagle en su ofensiva. Y es ahí donde aparece la tensión de fondo. Porque mientras el presidente de Cruzados proyecta una imagen de modernización y orden institucional, su base de apoyo está compuesta por actores que se formaron —y operaron— en un sistema que hoy está siendo cuestionado desde el Congreso y la opinión pública.
La comisión que lidera ha sido crítica con aspectos centrales de la reforma: cuestiona las herramientas de fiscalización, pone en duda los plazos de implementación y advierte sobre la separación entre la ANFP y la Federación. En el fondo, busca mantener grados de control que históricamente han estado en manos de los clubes.