El Comité Olímpico Internacional oficializó un giro histórico en su política de elegibilidad y determinó que las mujeres transgénero no podrán competir en la categoría femenina de los Juegos Olímpicos, en el marco de una nueva normativa que comenzará a regir en el próximo ciclo olímpico.
La medida establece que solo podrán participar atletas consideradas mujeres biológicas, lo que será determinado mediante un test genético único. En la práctica, esto implica la exclusión de mujeres trans de las pruebas femeninas, aunque el COI contempla alternativas como categorías abiertas.
La presidenta del organismo, Kirsty Coventry, defendió la decisión apuntando directamente a la equidad competitiva. “Como exatleta, creo profundamente en el derecho de todos los olímpicos a competir en condiciones justas. La política que hemos anunciado está basada en la ciencia y ha sido liderada por expertos médicos”, sostuvo.
En esa línea, fue aún más clara respecto al fondo de la medida: “En los Juegos Olímpicos, incluso los márgenes más pequeños pueden marcar la diferencia entre la victoria y la derrota. Por eso, es absolutamente claro que no sería justo que hombres biológicos compitan en la categoría femenina. Además, en algunos deportes, simplemente no sería seguro”.
El COI aseguró que el proceso incluirá garantías para los deportistas. “Cada atleta debe ser tratado con dignidad y respeto, y solo deberá someterse a este examen una vez en su vida. Debe existir educación clara sobre el proceso y acompañamiento, junto con asesoramiento médico experto”, agregó Coventry.
La decisión se adoptó tras un proceso de análisis de más de un año y busca unificar criterios a nivel global, luego de un período en que cada federación definía sus propias reglas. Así, el organismo olímpico no solo fija una postura, sino que redefine el marco competitivo de cara a Los Ángeles 2028, en una de las discusiones más sensibles del deporte mundial.