La derrota por 2-1 frente a Huachipato en Talcahuano, por la segunda fecha del Campeonato Nacional, no solo profundizó las dudas futbolísticas en Universidad de Chile, sino que también dejó al descubierto un escenario complejo que se avecina en el calendario. Con apenas un punto de seis posibles y sin señales claras de funcionamiento, el equipo de Francisco "Paqui" Meneghini entra en una secuencia de partidos que puede condicionar todo su primer semestre.
El recorrido comienza este 13 de febrero ante Palestino, un rival que suele incomodar a la U y que además volverá a cruzarse más adelante en el plano internacional. Luego los azules recibirán a Deportes Limache, aún con la sanción de su público por los incidentes ante Audax, en un duelo que asoma como obligatorio desde lo numérico, pero que llega en medio de un clima de presión creciente.
El punto más alto de exigencia aparecerá el primer fin de semana de marzo, cuando la U visite a Colo Colo en el Monumental. El superclásico, siempre determinante, se inserta esta vez en un contexto especialmente delicado: con el equipo aún en construcción y con el entrenador sin colchón de resultados que amortigüe un nuevo traspié.
Sin pausa ni margen para recomponer, el calendario se cerrará con el partido único ante Palestino por el acceso a la fase de grupos de la Copa Sudamericana el 4 de marzo en el Estadio Nacional. Un cruce directo, sin revancha, que mezcla urgencia deportiva, impacto económico y presión institucional. Quedar fuera de la Copa sería un mazazo difícil de superar.
Así, febrero y los primeros días de marzo se transforman en un mes bisagra para la U y para Francisco Meneghini. Cuatro partidos exigentes, encadenados y ante rivales incómodos, encuentran al equipo golpeado, con falencias estructurales visibles y sin tiempo para ajustes profundos. El calendario aprieta, y la respuesta futbolística aún no aparece.