En el calendario chino el año 2025 es el de la Serpiente. Pero en el fútbol chileno la temporada sin precedentes de Coquimbo Unido lo convirtió en el año del Mono. Diego Sánchez se convirtió en una pieza clave del equipo de Esteban González, un líder dentro de la cancha y una figura que trascendió lo deportivo con el saludo del Presidente de la República Gabriel Boric en la apertura de la Fiesta de la Pampilla.
Su camino estuvo lejos de ser lineal. Formado en Palestino y con pasos por Temuco, San Felipe y Barnechea, encontró en Unión Española el club que lo catapultó. Allí fue campeón en 2013, ídolo indiscutido y dueño de récords de imbatibilidad. Sin embargo, también en Santa Laura vivió su mayor caída: en 2021 fue detenido por conducir en estado de ebriedad, perdió la capitanía y quedó marginado, lo que acabó con un quiebre doloroso con la institución que había marcado su carrera.
Lejos de hundirse, Sánchez encontró en Coquimbo Unido el lugar para su renacimiento. Tras una breve escala en Antofagasta, arribó al puerto en 2023 y se volvió parte esencial de un plantel que rompió esquemas. En 2025, los piratas se consolidaron con la defensa más sólida del torneo —solo 12 goles en 25 partidos— y el arquero mantuvo su arco en cero en 13 encuentros.
Más allá de las estadísticas, el “Mono” se erigió en líder del vestuario, promoviendo un ambiente horizontal, sin jerarquías rígidas, y siendo el encargado de unir al grupo con bromas, cábalas y hasta asados colectivos. Según sus propias palabras, lo que distingue a este plantel es la horizontalidad y la ausencia de viejas jerarquías. “Todos tenemos peso en el camarín. No hay cabrones como se hacía antiguamente y se nota en la cancha”, explicó el portero, destacando que el grupo funciona como una verdadera “hermandad” y “familia”.
“Este año ha sido un broche de oro para mi carrera”, confesó el propio Sánchez en una entrevista reciente. “He pasado por muchas cosas, buenas y malas, pero acá encontré un grupo que me devolvió la alegría de jugar. Lo más lindo es sentir que todos remamos para el mismo lado. Me siento pleno, disfrutando cada día como si fuera el último”.
Hoy, con 38 años, Diego Sánchez firma la mejor temporada de su vida. Su historia no borra las polémicas, pero las recontextualiza: ya no es solo el portero talentoso con problemas de disciplina, sino el hombre que supo levantarse de las caídas para cerrar su carrera con un legado en grande. El “Mono” vive su redención vestido de aurinegro, demostrando que incluso los personajes más controversiales pueden convertirse en íconos de resiliencia y en piezas clave de una gesta inolvidable.