El calendario no solo le exige a Colo Colo en este arranque de temporada, también le abre una oportunidad competitiva clara. El equipo albo enfrentará una seguidilla de rivales que llegarán con desgaste y planificación condicionada por torneos internacionales.
El primer escenario se da de inmediato en Rancagua. Colo Colo visitará a O’Higgins en medio de su llave por Copa Libertadores ante Bahia, con la revancha fijada para el 25 de febrero en Brasil. Sin embargo, el contexto del rival también juega: los celestes llegan tras imponerse 1-0 en el partido de ida, un resultado que los deja bien posicionados para la definición.
Ese escenario obligaría a Lucas Bovaglio a administrar cargas. Con una ventaja mínima pero valiosa, lo más probable es que O’Higgins priorice llegar en óptimas condiciones a Brasil, lo que abre la puerta a rotaciones o a un equipo que no esté al 100% en intensidad competitiva frente a Colo Colo. Pero la ventaja deportiva para los albos no se detiene ahí.
El 1 de marzo, Colo Colo enfrentará a Universidad de Chile en el Superclásico, justo en la antesala del debut azul por Copa Sudamericana ante Palestino (4 de marzo). Un partido donde la U inevitablemente tendrá un ojo puesto en el plano internacional, sabiendo además el valor que puede significar para Francisco Meneghini una temprana eliminación copera.
Luego será el turno de Audax Italiano. El duelo del 7 de marzo llega apenas cuatro días después de que los itálicos enfrenten a Cobresal por Copa Sudamericana (3 de marzo), reduciendo al mínimo sus tiempos de recuperación con un partido que se disputará en el Zorros del Desierto de Calama y todo lo que conlleva la altura.
Y el escenario podría extenderse aún más. Si Huachipato avanza a la Fase 3 de la Copa Libertadores, deberá disputar su revancha entre el 10 y 12 de marzo, llegando al cruce ante Colo Colo del 16 con carga acumulada y menor margen de preparación. El rival de los acereros saldría entre el vencedor de Sporting Cristal y 2 de Mayo, aunque primero deberá revertir el 0-1 en contra ante Carabobo.
Así, el Cacique se proyecta enfrentando tres rivales consecutivos con actividad entresemana —y potencialmente cuatro—, en un tramo donde la diferencia física y la gestión de plantel pueden marcar la tabla.
No es un calendario más. Es una ventana competitiva concreta que Colo Colo tiene la obligación de capitalizar.