La programación del fútbol chileno vuelve a generar una situación difícil de explicar. Universidad Católica, uno de los equipos que pelea por los primeros lugares de la Liga de Primera, estará 43 días sin disputar un partido por el campeonato nacional, en medio de una recta final de temporada donde mantener el ritmo competitivo resulta fundamental.
La suspensión del compromiso frente a Audax Italiano, originalmente programado para este sábado en el Claro Arena, terminó por profundizar un calendario que ya presentaba extensos espacios sin actividad. Las consecuencias del aluvión que afectó a Las Condes obligaron a la ANFP a postergar el encuentro, sumando una nueva modificación a una programación que parece convertirse en un verdadero rompecabezas.
Para encontrar el último partido de Universidad Católica por la Liga de Primera hay que retroceder hasta el 12 de septiembre, cuando los dirigidos por Daniel Garnero derrotaron por 3-2 a Palestino en La Cisterna. Desde entonces, los cruzados no han vuelto a disputar un encuentro por los puntos en el torneo nacional y, de mantenerse la programación, recién regresarán el próximo 25 de octubre frente a Unión La Calera.
En otras palabras, pasarán 43 días entre un partido y otro del campeonato. Una inactividad que resulta especialmente llamativa si se considera que la temporada entra en su etapa decisiva y que Católica mantiene una disputa directa por conseguir el segundo cupo chileno a la próxima Copa Libertadores.
La situación es todavía más particular al revisar el calendario completo. Entre el 12 de septiembre y el 25 de octubre, Universidad Católica habrá disputado únicamente dos encuentros oficiales: los enfrentamientos ante Unión La Calera por los cuartos de final de Copa Chile, jugados el 23 y 26 de septiembre, que terminaron con la eliminación del conjunto estudiantil mediante lanzamientos penales.
Así, mientras otros equipos deben afrontar calendarios estrechos, reprogramaciones y compromisos acumulados, Católica enfrenta el extremo contrario: una prolongada ausencia de competencia que interrumpe su continuidad deportiva. Dos realidades que reflejan las dificultades de organización que arrastra el fútbol chileno y los complejos ajustes que deben realizarse para completar las distintas competiciones.
Es cierto que la suspensión frente a Audax Italiano responde a una emergencia que escapa de la planificación deportiva. Sin embargo, el episodio termina por dejar en evidencia la fragilidad de un calendario que, entre pausas, eliminaciones y partidos pendientes, puede mantener a un equipo durante más de un mes sin actividad por el campeonato.
Dentro de este escenario también existe un aspecto favorable para el cuerpo técnico de Daniel Garnero. El extenso período sin competencia permitirá avanzar en la recuperación de los numerosos futbolistas lesionados que ha tenido Católica durante la temporada, con la posibilidad de contar con un plantel más completo para los últimos encuentros del año.
Pero esa ventaja física tiene como contrapartida la pérdida del ritmo futbolístico. Los entrenamientos y eventuales amistosos no necesariamente reproducen las exigencias de los partidos oficiales, especialmente para un equipo que venía mostrando una buena racha en el torneo y que necesita sostener sus resultados para asegurar su clasificación internacional.
El panorama tampoco está completamente despejado hacia adelante. El 1 de noviembre aparece programado el clásico universitario frente a Universidad de Chile en el Claro Arena, aunque las consecuencias del aluvión en Las Condes mantienen abierta la incertidumbre sobre las condiciones en que podrá disputarse ese encuentro.
De esta manera, Universidad Católica se convierte en un ejemplo de las contradicciones del calendario nacional. En una temporada donde habitualmente se cuestiona la acumulación de partidos y la falta de descanso, los cruzados enfrentan el problema inverso: prácticamente un mes y medio con apenas dos compromisos oficiales, en plena definición del campeonato. Una situación que vuelve a instalar la discusión sobre la programación del fútbol chileno y sus efectos directos en la competencia deportiva.