Nuevamente el optimismo de Gian Infanfino y la realidad política de Estados Unidos colisionan de frente: Omar Abdulkadir Artan, árbitro somalí de 33 años designado por FIFA dentro del grupo de 52 jueces para la Copa del Mundo, habría sido deportado a Turquía tras serle negado el ingreso a Estados Unidos. Una situación que, de confirmarse, le impediría participar en el torneo que iba a representar el hito más importante de su carrera: ser el primer árbitro somalí en dirigir en un Mundial absoluto.
Artan recibió la insignia FIFA en 2018 y desde entonces construyó una trayectoria sólida dentro del arbitraje africano. Dirigió en las eliminatorias clasificatorias al Mundial, en la Copa Africana de Naciones y en la Liga de Campeones de la CAF, donde acumuló nueve partidos. En total suma seis encuentros de clasificación africana para mundiales y 36 tarjetas amarillas en la Champions continental, sin registrar expulsiones directas en ninguno de esos compromisos. Números que respaldaron su designación para el torneo más importante del mundo.
Hace algunos meses el presidente de Estados Unidos había llamado "Basura" a los somalíes, acusándolos de hacer fraude en las solicitudes de inmigración y asegurando que no los quería en su país-